El presidente de la República Santiago Peña, defendió la necesidad de mantener una estructura tributaria competitiva y advirtió sobre los riesgos de aumentar excesivamente los impuestos, al sostener que una mayor carga fiscal puede terminar desalentando la actividad económica y, en consecuencia, reducir la recaudación del Estado.
El mandatario realizó estas declaraciones durante el Encuentro de Licenciatarios de Marca País Paraguay, desarrollado en Mburuvichá Róga, donde expuso su visión sobre el rumbo económico del país y el papel de las políticas fiscales en el desarrollo nacional.
Peña planteó que el crecimiento y la prosperidad requieren de una alianza estratégica entre el sector público y el empresariado. En ese sentido, cuestionó la tendencia de algunos países desarrollados a elevar la presión tributaria para responder a las crecientes demandas de servicios públicos.
Para respaldar su postura, hizo referencia a la denominada Curva de Laffer, una teoría económica que plantea que, a partir de determinado nivel, un aumento de las tasas impositivas puede provocar el efecto contrario al esperado: desalentar la producción y la inversión, reducir la actividad económica y terminar afectando los ingresos fiscales.
«Llega a un punto que, cuando aumentamos la tasa de impuesto, lejos de aumentar la recaudación, empieza a disminuir. Y esto parece un concepto tan lógico«, expresó Peña.
En ese contexto, el jefe de Estado también se refirió a la situación de algunas economías europeas y mencionó la llegada de migrantes españoles a Paraguay como una señal de las dificultades de competitividad que atraviesan determinados países.
Sin embargo, aclaró que su planteamiento no implica renunciar a la responsabilidad del Estado de garantizar servicios públicos de calidad. Por el contrario, sostuvo que Paraguay debe avanzar hacia un «Estado de bienestar» capaz de ofrecer salud, educación y seguridad en condiciones de equidad para todos sus habitantes, tanto nacionales como extranjeros.
La diferencia, según Peña, está en evitar un aparato estatal sobredimensionado que termine asfixiando al sector privado con cargas tributarias excesivas.
El mandatario defendió la idea de mantener un “gobierno relativamente pequeño”, que permita a las empresas crecer, invertir y generar empleo. A su criterio, el dinamismo del sector privado es una pieza central para sostener la expansión económica y mejorar las condiciones de vida de la población.
Peña también destacó las condiciones geográficas y culturales de Paraguay, a las que calificó como “irrepetibles”, y aseguró que el país cuenta con un alto potencial para competir en los mercados internacionales.
«No nos sentimos intimidados por ningún estándar del mundo; estamos dispuestos a competir porque somos eficientes», afirmó, al destacar la capacidad de los productos paraguayos para ganar espacio en el exterior.
Hacia el final de su discurso, el presidente hizo un llamado a profundizar la coordinación entre la dirigencia política, el Estado y el sector empresarial. Sostuvo que la innovación y la gestión comercial corresponden principalmente a la iniciativa privada, mientras que el Gobierno debe concentrarse en fortalecer la diplomacia y remover las barreras que dificultan el acceso de los productos nacionales a nuevos mercados.
«Es un trabajo que tenemos que hacer todos juntos», sentenció Peña.























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