La salida de La Nueva Olla no fue para débiles de corazón. El 2-0 sufrido por Cerro Porteño en contra frente al 2 de Mayo pegó directo en el mentón del pueblo azulgrana, que pasó de la ilusión al grito desencajado en cuestión de minutos. El pitazo final desató un verdadero vendaval de furia en las afueras del estadio, con la paciencia consumida y los ánimos por el piso.
«¡Mercenarios! ¡Que jueguen los juveniles!», retumbó entre la multitud. La masa apuntó sin anestesia contra el plantel.
Nombres de peso como Juan Manuel Iturbe o Gastón Giménez quedaron en el centro de la tormenta…«que si le quieren al club que se vayan del club».
«Es una vergüenza jugar así. Gastón Giménez, cobra 75 mil dólares y corre así. Es una estafa. Solo te juega 5 minutos y a veces ni calienta. Después los cambios son un desastre», agregó otro simpatizante.
La Comisión Directiva tampoco zafó del incendio. La gente no olvida la tabla de posiciones: un octavo puesto que quema y lastima la historia de la institución.
«Sacamos a presidentes por salir segundos y hoy estamos novenos, festejando tonterías», reclamaron a pura calentura los fanáticos, exigiendo explicaciones y gestión a la altura del club.
«Que vuelva Zapag, es el único que nos va a salvar. Es una falta de respeto», apuntó otro hincha del Ciclón muy enojado.
¿Y Gustavo Costas? El deté argentino no quedó exento del temblor. Si bien conservaba cierto crédito en el banco del afecto popular, la falta de funcionamiento, la ausencia de una idea clara de juego y los cambios impredecibles terminaron de minar la confianza.
Sin fe ni para la Copa Paraguay, el hincha de Cerro se fue a su casa entre la resignación y el enojo. La Nueva Olla fue una caldera de reproches y el mensaje quedó bien claro, en Barrio Obrero la paciencia se agotó.

























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