El presidente de Ucrania Volodimir Zelensky, volvió a cuestionar el acercamiento entre Estados Unidos y Rusia luego de un nuevo ataque contra territorio ucraniano que dejó 17 muertos, entre ellos tres niños, y 16 heridos.
El bombardeo ocurrió durante la madrugada del sábado en Zaporizhzhia, donde cinco bombas aéreas guiadas impactaron contra edificios residenciales.
Para el mandatario ucraniano, el ataque se produjo como una respuesta directa a la reducción de la presión internacional sobre Moscú, después del acuerdo anunciado por Donald Trump y Vladimir Putin para el suministro de diésel ruso.
«Hoy Rusia expresó su agradecimiento por el levantamiento de las sanciones a las exportaciones de diésel al lanzar cinco bombas guiadas contra edificios residenciales de Zaporizhzhia», escribió el mandatario ucraniano en su cuenta de X.
El balance inicial había sido de 12 fallecidos, pero aumentó durante las tareas de búsqueda y rescate realizadas entre los escombros. Las autoridades locales informaron que los proyectiles alcanzaron dos edificios de viviendas.
Zelensky sostuvo que los ataques demuestran que Rusia interpreta cualquier flexibilización de las medidas en su contra como una señal que le permite continuar con la ofensiva.
«Rusia debe entender que tiene que detener la guerra y, para que eso ocurra, debe sentir sus pérdidas», afirmó.
En ese sentido, el presidente ucraniano defendió la capacidad de su país para realizar ataques de largo alcance y anticipó que Ucrania continuará respondiendo militarmente a las ofensivas rusas.
Según Zelensky, durante la noche los ataques rusos alcanzaron 13 regiones ucranianas y provocaron daños en viviendas, infraestructura y dependencias ferroviarias.
Mientras continuaban las tareas de rescate en Zaporizhzhia, las autoridades ucranianas denunciaron que las fuerzas rusas utilizaron cinco bombas aéreas guiadas contra zonas residenciales.
Fuente: AFP





















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