Un tribunal resolvió condenar a dos años de prisión a Julio César Gómez Benítez por incurrir en maltrato y abandono de sus mascotas en la ciudad de Ñemby.
La condena fue tramitada y obtenida por la agente fiscal de Ñemby, Lourdes Bobadilla, a través de la figura del procedimiento abreviado. No obstante, la ejecución de la pena privativa de libertad quedó suspendida a prueba por un lapso de tres años, sujeto al cumplimiento estricto de obligaciones y reglas de conducta dictadas por la Magistratura.
Las investigaciones del Ministerio Público comenzaron a raíz de la denuncia formulada por una vecina del barrio Pa’í Ñu. En respuesta, el 6 de diciembre de 2025 se ejecutó un allanamiento encabezado por la Fiscalía, con acompañamiento de agentes de la Comisaría 7.ª Central y técnicos de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal.
Durante la intervención en el inmueble, las autoridades verificaron las condiciones de desatención. La revisión forense sobre el cadáver de uno de los perros, que había sido enterrado horas antes por el propietario, confirmó un cuadro de desnutrición extrema, pérdida de un ojo y lesiones graves provocadas por miasis. Por su parte, la segunda canina fue rescatada con desnutrición severa, sometida a tratamiento veterinario y posteriormente reubicada en un hogar mediante adopción responsable.
Como parte del esquema de reparación y cumplimiento de pautas de conducta, el condenado deberá donar la suma de G. 200.000 mensuales durante 24 meses a la organización no gubernamental Fundación Patitas Felices Paraguay, con sede en Lambaré. Asimismo, tiene prohibido portar armas, consumir alcohol en la vía pública o sustancias estupefacientes, cambiar de domicilio sin aviso judicial y deberá comparecer de forma semestral ante el Juzgado de Ejecución.
La representación fiscal y la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal destacaron el valor de la denuncia ciudadana para intervenir ante situaciones de crueldad. La fiscala Bobadilla enfatizó que la lucha contra el maltrato animal requiere del compromiso de la sociedad para alertar a las instituciones y evitar el sufrimiento de los animales domesticados.






















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