Por Ana Balbuena https://www.linkedin.com/in/anaibalbuena/
Por suerte hoy… Hablamos cada vez más de bienestar emocional en las organizaciones.
De salud mental, de resiliencia, de gestión del estrés y de la importancia de que las personas aprendan a cuidar de sí mismas. Pero hay una pregunta que merece mucha más atención: ¿qué responsabilidad tienen quienes diseñan las organizaciones en las que esas personas trabajan?
El bienestar no depende solamente de los recursos personales para gestionar las emociones. También está condicionado por cómo se organiza el trabajo, cómo se distribuyen las responsabilidades, qué objetivos se establecen, qué comportamientos se reconocen y qué prácticas se toleran.
En definitiva, depende de las decisiones que se toman desde la conducción. Las estrategias, las políticas, los sistemas de evaluación, los estilos de liderazgo y hasta las reuniones, forman parte de un diseño organizacional que tiene consecuencias concretas en la vida de las personas.
Sin embargo, con frecuencia ponemos el foco en enseñarles a los empleados, a gestionar mejor el estrés, adaptarse a los cambios, y desarrollar resiliencia, sin detenernos lo suficiente a revisar las condiciones que generan ese estrés o dificultan esa adaptación.
Y esto no es solamente una cuestión humana. También tiene implicancias en los resultados del negocio.
Numersos Estudios están demosttando que los equipos con mayores niveles de compromiso alcanzaban mayor rentabilidad en el negocio que aquellos con niveles más bajos.
Quienes lideran tienen la responsabilidad de definir el rumbo, también tienen la responsabilidad de revisar las condiciones en las que ese rumbo se hace posible. Desde las estrategias, las políticas y las prácticas de quienes conducen las organizaciones.


























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