El narcotraficante brasileño Lindomar Reges Furtado fue condenado por la Justicia Federal de Brasil a 37 años de prisión tras ser hallado culpable de liderar una estructura dedicada al tráfico internacional de drogas y lavado de dinero. La organización criminal habría exportado más de seis toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa.
La información fue divulgada por el medio brasileño G1, que detalló que el Tribunal Federal de Río de Janeiro consideró probado que Reges Furtado coordinaba negociaciones con proveedores de droga en países sudamericanos y mantenía vínculos comerciales con compradores establecidos en Dubái.
De acuerdo con la investigación, la red criminal operaba mediante un esquema transnacional que incluía la adquisición de cocaína en Bolivia y Colombia. Posteriormente, la carga era trasladada a Paraguay y luego ingresada a Brasil con destino a ciudades portuarias, desde donde era enviada a Europa ocultada en contenedores. Las autoridades brasileñas sostienen que la estructura también recurría al soborno de funcionarios para facilitar el movimiento y exportación de la droga.
El nombre de Lindomar Reges Furtado cobró notoriedad en Paraguay en febrero de 2022, cuando logró escapar durante el fallido operativo Turf, encabezado por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y el Ministerio Público en Alto Paraná. En aquella ocasión, el narcotraficante abandonó el Paraná Country Club a bordo de una camioneta Toyota Hilux negra, perteneciente a una funcionaria de Tabacalera del Este SA (Tabesa).
Según antecedentes de la investigación, el brasileño residía en Paraguay con un alto nivel de vida y contaba con un habeas corpus que le permitía circular libremente, evitando su detención pese a las sospechas en su contra.
Tras permanecer prófugo durante casi tres años, Reges Furtado fue finalmente capturado en febrero de 2025 por agentes de la Policía Federal de Brasil. El procedimiento se realizó en un lujoso condominio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro, donde fue encontrado mientras dormía.
Las autoridades señalaron además que el condenado se había sometido a cambios estéticos para modificar su apariencia y dificultar su identificación por parte de los organismos de seguridad.
Fuente: G1 – Brasil





















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