La crisis en el estrecho de Ormuz volvió a escalar este martes y encendió nuevas alarmas en el Golfo Pérsico, tras un cruce de advertencias entre Irán y Estados Unidos que pone en jaque la estabilidad de una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
Desde Teherán, las autoridades calificaron como «inaceptable» el despliegue militar estadounidense destinado a escoltar buques comerciales, una medida que, aseguran, agrava la tensión y compromete cualquier intento de sostener un alto el fuego en la zona.
En ese contexto, el dirigente iraní Mohamad Baqer Qalibaf responsabilizó a Washington por el deterioro de la seguridad en el tránsito marítimo, al que describió como afectado por una «injerencia hostil», en medio de la disputa por el control de un corredor clave por donde fluye cerca del 20% del petróleo mundial.
La confrontación dio un giro más grave cuando, según el Mando Central de Estados Unidos (Centcom), fuerzas iraníes lanzaron misiles y drones contra embarcaciones militares norteamericanas, lo que elevó el riesgo de un enfrentamiento directo.
Por su parte, Estados Unidos defendió su operación «Proyecto Libertad», destacando la escolta exitosa de buques mercantes que permanecían bloqueados, entre ellos una nave de gran porte de la naviera Maersk. Sin embargo, Irán denunció que ataques vinculados a esa maniobra dejaron al menos cinco civiles muertos en embarcaciones que habían zarpado desde Omán.
El impacto de la crisis ya se refleja en los mercados: el precio del crudo Brent se mantiene en niveles elevados, rondando los 113 dólares por barril, en un escenario de alta volatilidad.
La ofensiva impulsada por la administración de Donald Trump busca romper el bloqueo que afecta a puertos iraníes desde el 8 de abril. En paralelo, reportes del sector marítimo indican que más de 900 buques y unos 20.000 tripulantes continúan varados en el Golfo.
Aunque Washington destacó como un avance la protección de dos embarcaciones con bandera estadounidense, también confirmó la destrucción de seis naves iraníes que, según su versión, representaban una amenaza para la navegación comercial, en un episodio que marca un nuevo punto de tensión en el conflicto.
























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