Tras un prolongado proceso que mantuvo en vilo al país durante 33 días, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú concluyó este viernes el cómputo al 100 % de las elecciones presidenciales. Los resultados oficiales confirman que la candidata derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, disputarán la segunda vuelta electoral programada para el próximo 7 de junio.
El escrutinio definitivo ratificó una profunda fragmentación del electorado andino, donde los cinco candidatos más votados lograron aglutinar apenas el 61,2 % de los sufragios válidos emitidos.
Keiko Fujimori consolidó el primer lugar de la contienda al obtener 2.877.678 votos, equivalentes al 17,18 % de los apoyos válidos, convirtiéndose en la primera figura política peruana en clasificar a cuatro balotajes presidenciales consecutivos tras sus intentos fallidos en 2011, 2016 y 2021.
Por su parte, Roberto Sánchez aseguró el segundo cupo con 2.015.114 votos (12,03 %), imponiéndose en un cierre de infarto por una estrecha diferencia de apenas 21.210 sufragios sobre el ultraderechista Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, quien quedó relegado al tercer puesto con el 11,90 % de la torta electoral.
La remontada de Sánchez, exministro del gobierno de Pedro Castillo, se cimentó en la incorporación progresiva de las actas de las zonas altoandinas y rurales del sur del país, revirtiendo la ventaja inicial que López Aliaga mantenía en Lima. Pese a la irreversibilidad de las cifras, el líder de Renovación Popular denunció presuntas irregularidades sin presentar pruebas concretas, exigiendo una auditoría internacional y solicitando al Tribunal Electoral que no proclame los resultados oficiales previstos para este domingo, lo que inyecta una dosis extra de tensión política al panorama institucional.
El balotaje del 7 de junio definirá a la administración que gobernará a Perú durante el periodo 2026-2031, con la misión de sepultar una década de severa inestabilidad que arrastra un historial de ocho mandatarios en diez años.
La cita electoral se presenta como una reedición ideológica de los comicios de 2021: Fujimori centrará su campaña en la promesa de imponer orden ante la delincuencia, mientras que Sánchez, encarnando la continuidad del castillismo, enfocará su plataforma en la renegociación de contratos de recursos naturales y mejoras salariales para el sector docente en el interior del país.






















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