El diputado nacional Miguel Martínez cuestionó con dureza el caso de los audios filtrados que involucran a su colega Javier Zacarías Irún en un presunto esquema de tráfico de influencias en la función pública.
El parlamentario afirmó de manera tajante que el legislador debe ser expulsado del Congreso Nacional mediante el mecanismo de la pérdida de investidura, argumentando que los hechos evidenciados revisten una gravedad muy superior a otros casos que terminaron en la destitución de legisladores en periodos anteriores.
Al realizar un paralelismo con el pasado, Martínez recordó que “por cosas menores le echaron a Carlos Portillo”, haciendo alusión a que en esta oportunidad se constata una manipulación sistemática de los cupos estatales que no debe ser tolerada bajo ningún sentido.
Sostuvo que el argumento de la defensa sobre una supuesta falta de concreción del hecho carece de validez técnica y aseguró que «esto es burlarse de la ciudadanía» que trabaja arduamente todos los días, mientras las autoridades utilizan las instituciones con fines netamente político-partidarios.
El legislador opositor remarcó que conoce de cerca el manejo de la cuestionada estructura familiar debido a sus cinco años de gestión como concejal en Alto Paraná, época en la que Justo Zacarías se desempeñaba como gobernador. Martínez denunció que el uso discrecional de las entidades binacionales para ubicar a operadores políticos siempre fue una constante naturalizada, calificando a los involucrados como «colorados ratones que se aprovechan de la institución» para asegurar impunidad y financiamiento de campañas.
Finalmente, el diputado se mostró escéptico ante una eventual sanción en el pleno al manifestar que los bloques mayoritarios buscarán salvarlo «como le salvaron mucho tiempo a este impresentable de Erico Galeano», concluyendo que la situación estructural del país solo cambiará cuando la oposición logre articular un trabajo conjunto y convincente para el electorado.























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