El exsenador y exjefe de Gabinete Civil de la Presidencia durante el gobierno de Fernando Lugo, Miguel Ángel López Perito, realizó una autocrítica de la administración del exmandatario y aseguró que estuvo marcada por disputas internas, falta de liderazgo político y serias dificultades para construir gobernabilidad.
En entrevista con Radio 1000, López Perito describió al gobierno de Lugo como “una bolsa de gatos”, al señalar que estaba integrado por numerosos sectores políticos que competían entre sí por espacios de poder, cargos y liderazgo.
“Había muchos grupos que se disputaban internamente espacios, hegemonías y cargos. Eso hacía muy difícil construir una vocería homogénea y autorizada”, afirmó.
El exfuncionario sostuvo además que el propio Lugo contribuía a esa situación debido a los constantes cambios de postura en temas sensibles.
“Un día decía una cosa y al día siguiente se desdecía. Muchas veces salíamos a comunicar una decisión y después cambiaba completamente”, recordó.
Un gobierno fragmentado
López Perito señaló que la estructura política de la administración estaba condicionada por acuerdos partidarios que convertían a los ministerios en espacios controlados por distintos sectores.
Explicó que cada grupo político administraba determinadas instituciones como “feudos”, una práctica que, según afirmó, forma parte de la tradición política paraguaya y que se profundizó debido a la diversidad de partidos y movimientos que integraban la alianza gubernamental.
Asimismo, sostuvo que dentro del propio oficialismo coexistían sectores con visiones ideológicas muy diferentes, algunos de los cuales impulsaban transformaciones más profundas.
Sin embargo, aseguró que Lugo nunca fue un dirigente de izquierda en sentido estricto.
“Fernando Lugo jamás fue un izquierdista. Él mismo se definía como ‘poncho jurú’, es decir, alguien ubicado en el medio”, expresó.
“Éramos soldaditos del FMI”
Uno de los conceptos más llamativos de la entrevista fue cuando López Perito afirmó que las principales políticas económicas y sociales implementadas durante el gobierno respondían a lineamientos promovidos por organismos multilaterales.
“Aplicamos todas las recetas del Fondo Monetario Internacional. Éramos unos soldaditos del FMI”, manifestó.
No obstante, aclaró que esa realidad terminó imponiéndose una vez que el gobierno asumió el poder y se encontró con limitaciones políticas e institucionales que impedían avanzar en propuestas más ambiciosas.
Según explicó, cualquier intento de profundizar determinadas políticas sociales generaba resistencia en el Congreso y amenazas de interpelación a ministros.
Proyectos frustrados y conflictos internos
El exjefe de Gabinete recordó varios proyectos que no lograron concretarse debido a las tensiones dentro del propio Ejecutivo.
Entre ellos mencionó una reforma integral de la estructura del Poder Ejecutivo, elaborada con asesoramiento técnico internacional y debatida con diversos partidos políticos.
Según relató, la iniciativa terminó siendo archivada por el propio Lugo debido a presiones de sectores interesados en mantener el sistema tradicional de distribución de cargos.
“Ese proyecto iba contra el sistema prebendario y terminó siendo cajoneado”, afirmó.
También mencionó las diferencias entre la entonces ministra de Salud, Esperanza Martínez, y el ministro de Hacienda, Dionisio Borda, respecto a la gratuidad de los servicios sanitarios.
Incluso aseguró que dentro del mismo gobierno coexistían dos planes de gestión distintos, reflejo de las profundas diferencias internas.
El conflicto con el Partido Liberal
López Perito consideró que uno de los errores políticos más importantes de Lugo fue deteriorar la relación con el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal aliado de su administración.
Sostuvo que el entonces mandatario comenzó a reemplazar ministros liberales sin construir previamente acuerdos con otros sectores políticos, debilitando así una alianza fundamental para la estabilidad del gobierno.
“El Partido Liberal era un aliado que había que cuidar y no se lo cuidó”, enfatizó.
A su criterio, Lugo tampoco comprendió adecuadamente la magnitud del enfrentamiento político que generaban algunas iniciativas relacionadas con la tierra y la propiedad rural.
La caída del gobierno
El exsenador afirmó que las discusiones sobre la recuperación de tierras y la situación de las denominadas “tierras malhabidas” contribuyeron a unificar a sectores opositores que finalmente impulsaron la destitución del entonces presidente.
No obstante, sostuvo que el gobierno carecía de la fuerza política necesaria para avanzar en transformaciones estructurales de gran alcance.
“Muchos planteaban expropiaciones y grandes cambios, pero no teníamos las herramientas ni la fuerza política para hacerlo”, señaló.
“La oposición no sabe lo que es gobernar”
Al reflexionar sobre su experiencia en la función pública, López Perito sostuvo que uno de los principales problemas de la política paraguaya es que muchos sectores llegan al poder sin comprender las complejidades de la administración estatal.
Según afirmó, los partidos suelen concentrar todos sus esfuerzos en ganar elecciones, pero descuidan la preparación para gobernar.
“La gente se preocupa por la campaña y por los votos, pero gobernar es otra cosa. Hay que entender cómo funcionan las instituciones, los intereses que existen dentro del Estado y las limitaciones reales para implementar cambios”, sostuvo.
En ese contexto, advirtió que la oposición podría enfrentar serias dificultades si accede al poder sin una preparación adecuada para la gestión gubernamental.
Pese a las críticas formuladas, López Perito defendió la gestión de Lugo y consideró que, a pesar de los conflictos internos, la falta de gobernabilidad y las presiones políticas, se lograron avances importantes en distintas áreas.
“Fue un gobierno con muchos problemas, pero también con logros importantes. Dentro de todo ese desorden, se hicieron cosas muy interesantes”, concluyó.






















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