Seki Cinco Martínez, consultor senior de Strategink.org, en diálogo con «Economía A 1000», destacó el enorme potencial que posee el Chaco paraguayo para el desarrollo de inversiones sostenibles. Cinco Martínez, refirió que alternativas globales como los bonos de carbono y de biodiversidad abren una ventana financiera clave para los productores locales que buscan mitigar los desafíos climáticos, económicos y sociales.
Comentó que recientemente, acompañó de cerca un «safari ganadero«, a fin de evaluar la producción tradicional vacuna. Destacó la riqueza bilógica sorprendente del Chaco paraguayo y sobre todo, con una alta sensibilidad y compromiso de los estancieros hacia la conservación del ecosistema. Uno de los puntos más disruptivos del análisis fue la identificación de subproductos forestales no maderables como herramientas para diversificar los modelos de negocio tradicionales.
Seki Cinco citó el caso de la «salicornia», una planta nativa del Chaco que crece con facilidad gracias a las condiciones salinas del suelo. Esta especie conocida comercialmente en regiones como el norte de México como «sal verde», asemeja a un pequeño espárrago y representa un claro ejemplo de cómo una aparente desventaja del terreno puede transformarse en un negocio rentable y sostenible.
«Hay que analizar la biodiversidad para incluirla dentro de la biodiversidad alimentaria y que se vuelva un mecanismo de diversificación en el modelo de negocio, desarrollando productos que tengan la identidad del Chaco», puntualizó el invitado.

























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