Irán anunció oficialmente este sábado la suspensión del acuerdo de alto el fuego provisional que había firmado con Estados Unidos el pasado 17 de junio bajo la mediación de Pakistán. El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, declaró que el país ha dejado de implementar los compromisos del memorando de entendimiento, acusando a la administración del presidente Donald Trump de haber «pisoteado» sus obligaciones. Desde Teherán argumentaron que la tregua ya se encontraba gravemente mermada tras tres semanas de incesantes bombardeos estadounidenses que, según el Ministerio de Sanidad de la República Islámica, provocaron al menos 50 muertes y unos 500 heridos en territorio iraní.
Poco después de confirmarse la ruptura diplomática, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. informó sobre un devastador ataque perpetrado por Irán con misiles balísticos y drones contra la base militar jordana de Muwaffaq Salti, una instalación considerada estratégica por su papel en las operaciones norteamericanas en Asia Occidental. El bombardeo, ocurrido originalmente el viernes, impactó directamente en hangares de aviones de combate y en plataformas de estacionamiento. Como consecuencia del ataque, dos soldados estadounidenses murieron en acción, cuatro resultaron heridos (quienes ya recibieron el alta médica) y un tercer militar se encuentra actualmente catalogado como desaparecido en combate.
Este ataque representa las primeras bajas mortales del ejército estadounidense desde la reanudación de las hostilidades esta semana, elevando a 16 el número total de militares norteamericanos fallecidos desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero. El líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, respaldó la ofensiva mediante un comunicado escrito en el que afirmó que la firma de Donald Trump carece de valor y credibilidad, advirtiendo que Washington recibirá «lecciones inolvidables» por parte del denominado frente de resistencia. Esta advertencia encendió las alarmas globales ante la posibilidad de que Irán ordene a sus aliados, como los hutíes de Yemen, bloquear el tráfico marítimo en el estrecho de Bab el Mandeb, agravando la crisis energética mundial.
La situación militar continuó recrudeciéndose durante la última noche con una nueva ronda de bombardeos por parte de Estados Unidos cerca del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula el 20% del crudo mundial y cuyo control definitivo disputan ambas potencias. En paralelo, las fuerzas iraníes respondieron lanzando proyectiles contra intereses estadounidenses en Kuwait, Baréin y Arabia Saudí, al tiempo que la Guardia Revolucionaria anunció el cierre total al tránsito marítimo en el sur del estrecho de Ormuz tras reportar la explosión de dos buques petroleros en una ruta minada. Por su parte, el representante de Irán ante las Naciones Unidas envió una carta al secretario general António Guterres exigiendo la intervención del Consejo de Seguridad y acusando a EE. UU. de cometer crímenes de guerra mediante la destrucción de infraestructuras clave.






















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