Un fatal accidente marítimo se produjo alrededor de las 22:25 del sábado en las aguas del puerto de Nueva York, en cercanías de Liberty Island, sitio donde se erige la Estatua de la Libertad. Una embarcación recreativa a motor tipo bowrider de 22 pies de eslora volcó de forma imprevista con 14 ocupantes a bordo, provocando la muerte de una mujer hispana de 27 años y de su hija de cinco meses de edad. Las llamadas de auxilio al sistema 911 movilizaron una rápida respuesta del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y del Departamento de Bomberos (FDNY), enviando unidades de buceo y de la división de aviación para el rastreo y rescate de los náufragos en el agua.
A la llegada de las fuerzas de socorro, doce de los pasajeros ya habían sido auxiliados e sacados del agua con lesiones leves, siendo posteriormente derivados a diversos centros asistenciales de la zona de Brooklyn para su atención médica. Minutos después, los buzos del NYPD localizaron sumergidas en el agua a la mujer y a la lactante en estado de extrema gravedad. Ambas víctimas fueron asistidas en el lugar y trasladadas de urgencia al Hospital NYU Langone Health de Brooklyn, donde los profesionales de guardia terminaron por certificar su fallecimiento. Las identidades de las dos personas fallecidas no han sido reveladas por las autoridades a la espera de la notificación a sus familiares.
En el marco de las indagatorias preliminares sobre el siniestro, la Policía de Nueva York detuvo al operador de la lancha, identificado como Manuel Hernández, de 46 años de edad. El capitán fue procesado formalmente bajo 13 cargos por puesta en peligro temeraria, tras constatarse que la nave —diseñada de fábrica para albergar entre 10 y 12 ocupantes— navegaba en condiciones de sobrecarga riesgosa en el momento del vuelco, sin descartarse la inclusión de nuevas imputaciones con el avance del proceso judicial.
Especialistas del área náutica recordaron que las embarcaciones de tipo bowrider poseen una proa abierta destinada al uso recreativo diurno en aguas calmas de ríos o bahías protegidas, careciendo de infraestructura para afrontar marejadas o sobrepesos que puedan comprometer la flotabilidad e ingresar agua por la sección delantera. Los peritos del Departamento de Policía y las autoridades marítimas mantienen abiertas las investigaciones para reconstruir la secuencia técnica del accidente y determinar la totalidad de las responsabilidades penales en la tragedia.





















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