Jorge Delgado, Director de Jubilaciones y Pensiones del Ministerio de Economía y Finanzas, en charla con Economía A 1000, advirtió que la ausencia de un límite de edad jubilatoria para sectores como docentes y fuerzas públicas genera un descalce financiero insostenible, en el cual los beneficiarios perciben haberes durante más tiempo del que aportaron.
«La edad mínima es realmente el punto de equilibrio en donde uno deja de cotizar, deja de cotizar, deja de meter recursos como aportante, y empieza a servirse o a beneficiarse del sistema. Ya empieza a ser un jubilado. Entonces, cuando no se establece en el año 2003 la edad mínima para justamente estos sectores que hoy están con un alto déficit, hablamos nuevamente de los docentes y fuerzas públicas, ellos continuaron cotizando y, por supuesto, configurando derecho sin la necesidad de una edad mínima», expresó el funcionario.
El titular de Jubilaciones señaló que la falta de este límite generó un fenómeno de «jubilados muy jóvenes» que, ingresando a la función pública entre los 20 y 23 años, se retiran pasados los 50. Dado que la expectativa de vida promedio se sitúa por encima de los 70 años, la Caja Fiscal debe financiar haberes jubilatorios durante periodos que superan los 30 o 35 años, un lapso considerablemente mayor al tiempo en que el funcionario aportó al sistema.
«Que con la evolución del tiempo la jubilación empezó a tener un costo mucho más fuerte para la Caja. Y al no contar con un requerimiento de edad mínima empezamos a tener jubilados muy jóvenes. Y la expectativa de vida te lleva a que, finalmente, muchos de ellos se jubilan aportando 25 años o 28 años, pero tienen el beneficio jubilatorio por mayor cantidad de tiempo: podrían estar jubilados por más de 30 o 35 años», agregó Delgado.
A esto se le suma el incremento salarial registrado a partir de 2015 en el sector docente, así como la indexación del salario de los militares al sueldo mínimo, lo que elevó el monto de las liquidaciones de retiro y comprimió aún más las finanzas estatales.
Delgado enfatizó que actualmente el sistema enfrenta una jubilación masiva del personal docente que ingresó entre los años 1999 y 2000. Al haber cumplido los 25 años de servicio, este contingente de profesionales está solicitando su retiro inmediato, lo que provoca un severo «doble efecto» negativo, como son la reducción inmediata de ingresos que cesa el aporte activo a la caja y el aumento sustancial del gasto que agregan nuevas jubilaciones con reajustes anuales obligatorios.

























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