El senador Eduardo Nakayama anunció que trabaja en un proyecto de modificación de los artículos 107 y 207 del Código Penal, con el objetivo de endurecer las penas para conductores que provoquen muertes en accidentes de tránsito bajo circunstancias agravantes, como la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas.
El legislador realizó el anuncio durante una charla con medios de prensa, tras una mesa de trabajo en la que participaron representantes de instituciones vinculadas a la seguridad vial y el tránsito, además de especialistas del ámbito académico y jurídico.
Entre los participantes estuvieron representantes de la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, la Organización Paraguaya de Cooperación Intermunicipal (OPACI), la Municipalidad de Asunción, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la Asociación Paraguaya de Compañías de Seguros, el Observatorio Legislativo y distintas comisiones asesoras del Senado.
Nakayama destacó además la participación de la academia, particularmente del titular de la Cátedra de Derecho Penal de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), doctor José Ignacio González Macchi.
El senador explicó que la iniciativa surgió a raíz del accidente registrado sobre la ruta Luque-San Bernardino, en el que fallecieron cuatro personas, entre ellas niños pertenecientes a una misma familia. El hecho generó cuestionamientos por las penas previstas actualmente para este tipo de casos.
“Nosotros queremos elevar a 10 años”, afirmó Nakayama al referirse a la expectativa de pena que busca establecer con la modificación legislativa.
El legislador sostuvo que el actual sistema penal no establece una diferencia suficiente cuando una conducta irresponsable provoca la muerte de una o varias personas. “Hoy día no importa si uno le mata a uno, dos, tres o cuatro personas. No hay diferencia”, cuestionó.
La propuesta apunta a establecer agravantes vinculados principalmente con el consumo de alcohol o drogas por parte del conductor. Nakayama sostuvo que un accidente propiamente dicho debe responder a circunstancias fortuitas o a situaciones de imprudencia o impericia, pero que la responsabilidad debe ser mayor cuando una persona decide conducir bajo los efectos de sustancias.
“Conducir en estado de ebriedad ya implica una responsabilidad mayor por parte de la persona”, afirmó el senador, quien insistió en la necesidad de que la legislación tenga un efecto disuasorio y contribuya a prevenir hechos de extrema gravedad en las rutas y calles del país.
El proyecto será analizado con los distintos sectores involucrados antes de avanzar en su tratamiento legislativo.























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