Paraguay busca dar un salto cualitativo en su matriz energética e integrar definitivamente el mapa de hidrocarburos de la región. El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, ratificó que el país cuenta con un importante potencial de gas natural en la cuenca de Karanda’y, respaldado por una serie de estudios prospectivos y perforaciones realizadas a lo largo de los últimos años.
Según detalló el funcionario en una entrevista a Abc Color, el 93% de los pozos perforados en dicha cuenca registraron brotes o manifestaciones de gas ,conocidos en la jerga técnica como «kicks». Sin embargo, Bejarano dijo que para convertir ese recurso técnico en reservas comercializables e inversiones concretas, el país debe encarar una fase rigurosa de perforaciones adicionales y certificación internacional que valide la dimensión económica del yacimiento.
«Un solo TCF equivaldría a 1.000 megavatios de potencia instalada con un ciclo combinado durante 20 años. El recurso nos da una esperanza muy grande de poder contar, en un futuro cercano, con generación térmica firme a partir de moléculas nacionales», remarcó Bejarano.
Para poner en perspectiva el proceso, Bejarano trazó un paralelismo explícito con la trayectoria de desarrollo que consolidó a la formación argentina de Vaca Muerta como referencia global en no convencionales.
«Vaca Muerta cuenta con 800 TCF (trillones de pies cúbicos) de reserva probada gracias a un sinfín de pozos exploratorios y a la auditoría de organismos independientes que aseguran hasta 150 años de explotación. Esa acreditación internacional es la que permite bancarizar el proyecto, dar un número certero y monetizar verdaderamente el recurso», explicó.
El titular de la cartera energética subrayó que la presencia de gas en suelo paraguayo no es una hipótesis teórica, sino un hecho constatado. Recordó que el hidrocarburo extraído en yacimientos como Primo Cano ya ha sido probado en campo y utilizado para la generación térmica en localidades como Bahía Negra.
No obstante, la meta del Ejecutivo paraguayo es transformar la «certeza física» en «certeza financiera». Con una meta inicial de certificar al menos 1 TCF, Paraguay buscará garantizar un bloque sustancial de energía eléctrica firme, clave para respaldar la demanda de su creciente sector industrial en los próximos años.
«El recurso que ahí se tiene nos da una esperanza muy grande de que podamos tener, a partir de las moléculas nacionales en un futuro mediano, generación térmica firme para que podamos sostener nuestro crecimiento», subrayó Bejarano.
Fuente: Abc Color





















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