El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó este viernes una posible venta a Arabia Saudita de bombas planeadoras y otros equipos militares por un valor aproximado de USD 5.000 millones, con el objetivo declarado de reforzar las capacidades defensivas del reino ante la creciente inestabilidad regional.
El paquete contempla la adquisición de bombas guiadas de alcance extendido JDAM-ER, diseñadas para alcanzar objetivos a mayor distancia. Según Washington, el suministro permitirá a Riad hacer frente a “las amenazas regionales actuales y futuras”.
“La venta propuesta mejorará la capacidad de defensa aérea de Arabia Saudí para hacer frente a las amenazas regionales actuales y futuras, reforzará su defensa nacional y mejorará la interoperabilidad con los sistemas operados por las fuerzas estadounidenses y otros socios de la región del Golfo”, señaló el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio.
El acuerdo también incluye espoletas FMU-139, detectores de objetivos DSU-38 y DSU-40, contenedores, repuestos y diversos equipos técnicos. Estados Unidos proporcionará además asistencia técnica, servicios de reparación y apoyo logístico mediante personal gubernamental y contratistas.
La empresa estadounidense Boeing será el principal contratista de la operación. El Departamento de Estado indicó que el Gobierno estadounidense no obtendrá beneficios económicos directos por facilitar la venta y aseguró que el suministro “no alterará el equilibrio militar en la región”.
La cartera de Rubio sostuvo asimismo que la operación contribuirá a los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al fortalecer la seguridad de Arabia Saudita, considerado un importante aliado de Washington pese a no formar parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Tensión en el Golfo
La decisión se produce en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente. Arabia Saudita ha sido objeto de ataques con drones y misiles atribuidos a fuerzas vinculadas con Irán y a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán a comienzos de este año.
La tensión aumentó esta semana luego de que Riad condenara un ataque atribuido a Irán contra el petrolero saudí SIDR, ocurrido en el estrecho de Ormuz y que dejó dos tripulantes filipinos muertos.
El Ministerio de Exteriores saudita condenó “el ataque iraní contra el buque saudí SIDR mientras transitaba por el estrecho de Ormuz”, y señaló que el incidente provocó la muerte de integrantes de la tripulación.
La naviera estatal Bahri había informado previamente que el buque estuvo involucrado en un incidente de seguridad durante la noche del 31 de agosto, mientras atravesaba el estratégico paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán.
La empresa confirmó la muerte de dos tripulantes, expresó sus condolencias a sus familiares y señaló que mantiene comunicación con la embarcación y coordinación con las autoridades competentes.
Fuente: Infobae























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