El gobierno de Estados Unidos lanzó este sábado una nueva alerta de seguridad por el riesgo de una “potencial escalada imprevista” en Medio Oriente, en un contexto marcado por los ataques de los hutíes de Yemen contra Arabia Saudita y la creciente tensión regional.
La Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado pidió a los ciudadanos estadounidenses que se encuentran en Medio Oriente extremar las precauciones y mantenerse atentos ante posibles cancelaciones de vuelos, cierres del espacio aéreo y otras interrupciones en los viajes.
Washington también recomendó a los estadounidenses que se encuentren fuera de la región reconsiderar seriamente cualquier viaje hacia o a través de Medio Oriente, debido a la posibilidad de que el conflicto se intensifique rápidamente.
En su advertencia, el Departamento de Estado señaló que los hutíes, respaldados por Irán, han participado en acciones hostiles contra Arabia Saudita, incluidos ataques contra aeropuertos civiles. También advirtió que instalaciones diplomáticas estadounidenses, incluso fuera de Medio Oriente, podrían convertirse en objetivos.
La alerta agregó que Irán y grupos aliados podrían atacar intereses estadounidenses en distintos países, incluyendo empresas, instituciones y otros lugares vinculados con ciudadanos de Estados Unidos.
En paralelo, la crisis tuvo nuevas repercusiones en Washington. Según informó Kellie Meyer, corresponsal de NewsNation, el presidente Donald Trump adelantará su regreso desde Camp David debido a la situación generada por la escalada entre Arabia Saudita y los rebeldes hutíes.
La tensión aumentó durante las primeras horas del sábado, cuando la coalición militar liderada por Arabia Saudita informó que los hutíes lanzaron un misil balístico contra Riad. El ataque provocó explosiones y un incendio en las inmediaciones del aeropuerto de la capital saudita.
Los hutíes, un movimiento respaldado por Irán que controla amplias zonas de Yemen, mantienen desde hace semanas una ofensiva contra el gobierno reconocido internacionalmente y apoyado por Arabia Saudita. El avance del grupo permitió extender su control sobre importantes áreas del territorio y elevó el riesgo de una expansión del conflicto a otros puntos de la región.
Ante este escenario, Estados Unidos pidió a sus ciudadanos mantenerse informados sobre el funcionamiento de aeropuertos y aerolíneas y seguir de cerca la evolución de la situación.




















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