En un fuerte discurso pronunciado durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente paraguayo Santiago Peña lanzó una severa crítica al funcionamiento del sistema multilateral actual y solicitó reformas estructurales urgentes que adecuen a la organización a los desafíos contemporáneos.
El jefe de Estado paraguayo cuestionó la concentración del poder en el Consejo de Seguridad de la ONU, señalando que la estructura concebida tras la Segunda Guerra Mundial está desfasada.
«Cómo vamos a tener Naciones Unidas para todos si la dirige un Consejo de Seguridad de unos pocos. Se trata de un consejo diseñado hace 80 años que demuestra que no sirve a los problemas de hoy», recriminó el mandatario, añadiendo que el órgano «debe dejar de ser una linda fotografía del mundo de 1945». Citando al músico y Premio Nobel Bob Dylan (Things have changed), Peña instó a actualizar el organismo internacional para evitar que quede relegado a un mero escenario de discursos sin acciones concretas. En esa línea, sostuvo que la próxima Secretaría General de la ONU debe corresponder a América Latina y el Caribe para liderar una diplomacia preventiva y reactivar la capacidad operativa del organismo.
Por otra parte, durante su alocución, el jefe de Estado paraguayo repasó los principales focos de tensión global, comenzando por las crisis en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, señalando que el bloqueo de estas rutas perjudica gravemente la seguridad alimentaria y energética de las poblaciones más vulnerables.
“Cuando el estrecho de Ormuz se cierra, el precio no lo pagan las potencias o los más ricos, lo pagan los más desprotegidos”, afirmó.
Asimismo, advirtió sobre la creciente inestabilidad en el Indopacífico y el estrecho de Taiwán, recordando el impacto crítico que cualquier conflicto en la zona tendría sobre la economía global y el suministro mundial de microchips.
«Si el petróleo fue el combustible del siglo XX, los microchips son el combustible del siglo XXI», enfatizó.
En un tono tajante, Peña ratificó la posición geopolítica del país sudamericano. «Ante este problema, el Paraguay no es neutral. El Paraguay está alto y claro con Taiwán», afirmó, fundamentando la alianza de más de 70 años en valores compartidos como la democracia y los derechos humanos, al tiempo que renovó el pedido de inclusión plena de la isla asiática en el sistema de las Naciones Unidas.
En la parte final de su discurso, Peña abordó el impacto emergente de la inteligencia artificial, calificándola como la mayor fuerza motriz de la era actual. Destacó su potencial transformador para sectores productivos como el agro, indicando que la IA podría permitirle a Paraguay pasar de alimentar a 100 millones de personas a más de 1.000 millones.
Sin embargo, Peña alertó sobre los riesgos que implica para las instituciones democráticas si los algoritmos sustituyen la voluntad popular o se entrenan al margen de los principios de libertad y dignidad humana.
«La inteligencia artificial debe servir a la dignidad humana y no reemplazarla», concluyó el presidente paraguayo, haciendo un llamado internacional a regular el desarrollo tecnológico bajo criterios éticos y de responsabilidad.























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