Durante su intervención en la jornada de la Cámara Vial del Paraguay (Cavialpa), el presidente de la República, Santiago Peña, reflexionó sobre la situación política y social del país, señalando que el principal enemigo del Paraguay es, en muchas ocasiones, «otro paraguayo».
En su análisis, apuntó que a pesar de las recurrentes divisiones políticas e ideológicas, la sociedad paraguaya ha sabido sobrellevar sus diferencias a lo largo de las décadas, consolidando una estabilidad política que a menudo no se percibe desde la inmediatez de los medios masivos de comunicación.
«Hoy el Paraguay goza de una estabilidad política que para nosotros no es evidente. Nosotros que nos alimentamos de medios de comunicación, uno sentiría que el país se está incendiando, pero cuando uno se aleja, mira desde 20 mil pies de altura, y deja de mira las anécdotas, deja de mirar el incidente puntual, y empieza a ver lo grandes números, nos estamos dando cuenta que Paraguay se está acercando probablemente al fin de otra época», apuntó.
El mandatario utilizó una analogía histórica al comparar este momento con el liderazgo de Moisés y los 40 años de travesía en el desierto para llegar a la tierra prometida, enfatizando que un cambio generacional requiere tiempo y valentía.
«El gran desafío que tenemos es cómo proyectamos el Paraguay para los próximos 40 años. Y ahí vamos a tener que animarnos, y ahí vamos a tener que hacer osados, porque eso es lo que ha permitido a sociedades y a países pegar el gran salto», manifestó.
Finalmente, el jefe de Estado subrayó que la apuesta más importante del Gobierno se centra en la inversión en las personas y en el desarrollo humano, destacando programas sociales y educativos como «Hambre Cero en las escuelas», diseñados para garantizar una mejor nutrición y mayores capacidades de aprendizaje para las futuras generaciones.






















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