El Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una orden de evacuación obligatoria dirigida a sus misiones diplomáticas acantonadas en varios países aliados del Medio Oriente.
La medida contempla el retiro total de los funcionarios estadounidenses no esenciales y de la totalidad de las familias acreditadas en la embajada de Riad, en Arabia Saudita. En paralelo, la instrucción contempla la salida de los parientes del cuerpo diplomático apostado en los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Catar y Baréin.
El detonante de la decisión diplomática responde al repunte de las hostilidades vinculadas a la guerra en Yemen. La milicia de los rebeldes hutíes, que cuenta con el soporte financiero y logístico de la República Islámica de Irán, viene ejecutando una ofensiva sostenida sobre territorio saudí y zonas colindantes mediante el lanzamiento de drones de ataque y proyectiles de largo alcance.
La constante amenaza aérea ha comenzado a alterar la dinámica civil y deportiva dentro del reino saudí. En las últimas horas, las autoridades locales confirmaron la suspensión oficial del Rally de Yeda, evento correspondiente al Campeonato de Oriente Medio de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) programado para noviembre, debido a la imposibilidad de garantizar las condiciones de seguridad en la zona.
El presidente estadounidense emitió un mensaje de emergencia para acelerar la salida de los ciudadanos norteamericanos del perímetro de riesgo. Los analistas de seguridad advierten que la alianza entre las milicias yemeníes y el gobierno iraní ha intensificado la vulnerabilidad de las infraestructuras clave y de las sedes internacionales desde mediados de año.
Mientras se coordina la logística de traslado de las familias y del personal acreditado, los embajadores de la región se mantienen en estado de alerta máxima. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos ante el riesgo de una mayor propagación del conflicto en la península arábiga.





















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