Un avión capaz de transportar a casi 90 pasajeros sin utilizar queroseno empieza a tomar forma en Países Bajos. El proyecto todavía está lejos de convertirse en una alternativa comercial, pero sus primeros ensayos buscan determinar si la propulsión eléctrica puede dar el salto desde las pequeñas aeronaves hasta el transporte aéreo regional.
La iniciativa pertenece a Elysian Aircraft, que desarrolla el E9X, un modelo impulsado por baterías y diseñado para cubrir distancias de hasta 1.000 kilómetros. Por ahora, la compañía trabaja con un demostrador a escala para estudiar su comportamiento en vuelo. La autonomía anunciada, por lo tanto, sigue siendo un objetivo de diseño y no una capacidad comprobada.
Los ensayos se llevan a cabo con una maqueta voladora cuyos resultados permiten analizar la aerodinámica y ajustar el diseño antes de avanzar hacia una aeronave de tamaño real. Según informó Euronews, los datos obtenidos durante cada prueba se examinan en un laboratorio cercano al aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam.
El futuro avión tendría seis motores eléctricos y alas de más de 50 metros de envergadura, equipadas con extremos plegables para facilitar las maniobras en tierra y adaptarse a la infraestructura aeroportuaria existente. Las baterías ocuparían buena parte de las alas, con una distribución prevista de unos 40 módulos de aproximadamente una tonelada cada uno.
Ese componente representa uno de los principales obstáculos del proyecto. El peso de las baterías condiciona la autonomía, la capacidad de carga y el rendimiento general de la aeronave. A esto se suman los desafíos de administrar la temperatura, garantizar la seguridad del sistema eléctrico y mantener la eficiencia durante las distintas etapas del vuelo.
La ficha técnica de Elysian sitúa la capacidad prevista entre 88 y 100 pasajeros, con un alcance inicial de diseño de 750 kilómetros y la posibilidad de extenderlo hasta los 1.000. Sin embargo, alcanzar esa distancia exigiría baterías con una densidad energética superior a la que ofrecen las alternativas comerciales disponibles actualmente.
La diferencia entre las prestaciones proyectadas y las demostradas es clave para evaluar el alcance de la iniciativa. Las pruebas con un modelo reducido permiten validar aspectos del diseño, pero no garantizan que el avión definitivo pueda transportar pasajeros, equipaje y las baterías necesarias sin comprometer su autonomía.
Daniel Jacobson, cofundador de Elysian Aircraft, estima que el E9X podría entrar en servicio en 2034. La empresa apuesta a que la electrificación de los trayectos regionales contribuya a disminuir las emisiones directas de la aviación, uno de los sectores que enfrenta mayores dificultades para abandonar los combustibles fósiles.
El beneficio ambiental, no obstante, dependerá de más factores que la ausencia de queroseno durante el vuelo. También será necesario considerar la fuente de generación de la electricidad, el impacto de fabricar las baterías y las condiciones reales de operación de la futura flota.
Mientras el E9X permanece en fase de desarrollo, Países Bajos ya cuenta con aplicaciones concretas de la aviación eléctrica a menor escala. En el aeropuerto de Teuge, pilotos se entrenan con aviones de dos plazas equipados con motores eléctricos. Uno de estos modelos utiliza dos baterías de 11 kilovatios hora y alcanza entre 45 y 50 minutos de vuelo, según sus operadores, con una reserva adicional.
La experiencia demuestra que la tecnología puede funcionar en aeronaves pequeñas, aunque trasladarla a un avión con capacidad para cerca de un centenar de personas supone un desafío muy diferente. La potencia requerida, el peso, la autonomía y los requisitos de seguridad aumentan considerablemente con el tamaño del aparato.
La infraestructura de recarga también será determinante. Para que los aviones eléctricos resulten viables en rutas comerciales, los aeropuertos deberán disponer de sistemas capaces de abastecerlos entre vuelos sin generar una presión excesiva sobre las redes eléctricas.
En Teuge se ensaya una solución que combina paneles solares y almacenamiento de energía para alimentar las operaciones. Sus impulsores también proyectan extender este tipo de instalaciones a otros puntos de Europa.
El camino hacia un transporte aéreo regional sin queroseno, sin embargo, todavía depende de que las baterías alcancen mejores prestaciones y de que los prototipos puedan demostrar su capacidad en condiciones reales. El E9X representa una apuesta por ese futuro, pero su llegada al mercado estará sujeta a resultados técnicos que aún deben comprobarse.
Fuente: Euronews























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