Momentos de angustia se vivieron el martes en Minga Guazú, cuando un padre acudió de urgencia a la base de los Bomberos Voluntarios K122 con su pequeño hijo, quien tenía una olla a presión atrapada en la cabeza y no podía quitársela.
Según relató el hombre, el niño se había colocado el recipiente mientras jugaba, pero luego no logró sacárselo. Ante la situación, decidió trasladarlo hasta el cuartel ubicado en el km 12, en busca de ayuda.
Al recibirlo, los voluntarios pusieron en marcha un procedimiento delicado para liberar al pequeño. Con herramientas adecuadas y extrema precaución, trabajaron para retirar la olla sin provocarle lesiones.
Tras varios momentos de tensión, los bomberos lograron quitarle el recipiente y el episodio terminó con alivio para la familia.
La intervención quedó registrada en fotografías tomadas en la propia base de la compañía, donde se observa el trabajo realizado por los voluntarios para resolver la situación.
























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