Un Tribunal de Sentencia presidido por la jueza Yolanda Portillo condenó este martes a tres años de pena privativa de libertad a Elián Fernando Tomás López Torres. El joven fue hallado culpable en el marco del proceso judicial conocido como el caso Kingfish, donde se lo acusó como el responsable de haber lanzado un vaso de vidrio que terminó hiriendo a una joven en el interior de un local nocturno.
La resolución judicial se dio a conocer luego de que en la mañana la Fiscalía presentara sus alegatos finales y se cerrara la etapa de debate iniciada el pasado 4 de junio. El tribunal colegiado, integrado además por los magistrados María Fernanda García de Zúñiga y Héctor Capurro, validó la teoría de la acusación y consideró que los elementos de sospecha arrimados al juicio fueron suficientes para demostrar la autoría del procesado en el hecho que derivó en la grave lesión.
Durante el desarrollo del juicio oral y público, la víctima, Dahiana Monserrat Benítez Ramos, brindó un pormenorizado relato ante los jueces sobre las secuelas que arrastra tras el suceso registrado la madrugada del 10 de noviembre de 2024. La joven detalló el daño estético y emocional que padece tras sufrir la pérdida total de su ojo derecho a consecuencia del impacto del elemento de vidrio, explicando además que debió someterse a tres intervenciones quirúrgicas en un periodo de seis meses antes de recibir una prótesis ocular.
Por su parte, el ahora condenado lamentó en su declaración judicial las lesiones sufridas por la mujer, pero ensayó una coartada exculpatoria negando haber arrojado el objeto. López Torres alegó ante el Tribunal de Sentencia que la herida ocular de la víctima supuestamente se produjo por un golpe fortuito de codo propinado por un tercero de apellido Villamayor, versión defensiva que finalmente fue desestimada por los magistrados al momento de deliberar el fallo.

























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