El doble terremoto registrado en Venezuela el pasado miércoles reavivó las críticas sobre la calidad de las viviendas sociales construidas bajo la Gran Misión Vivienda Venezuela, uno de los programas emblemáticos del chavismo desde 2011 y señalado desde sus inicios por denuncias de opacidad y corrupción.
Tras el sismo, imágenes de escombros mostraron el posible uso de poliestireno expandido (EPS), conocido localmente como “anime”, mezclado con cemento, lo que ha encendido las alarmas sobre su utilización en elementos estructurales en algunas edificaciones.
Las zonas más afectadas coinciden, según diversas voces críticas, con complejos habitacionales del programa estatal en Caracas y otras localidades, pese a haber sido construidos bajo normativas sísmicas actualizadas después del terremoto de 1967. Aun así, varios de estos edificios colapsaron o sufrieron daños severos.
Especialistas apuntan a una combinación de factores: materiales de baja calidad, posibles fallas en el diseño, falta de mantenimiento y la construcción en terrenos no adecuados. También advierten sobre la presencia de estructuras con plantas bajas abiertas, lo que incrementa su vulnerabilidad ante movimientos telúricos.
En paralelo, persisten cuestionamientos por presuntas irregularidades en la ejecución del programa, con proyectos inconclusos, sobrecostos y fondos desviados, en medio de una trama de corrupción que involucra a empresas extranjeras y contratistas vinculados al chavismo.
Ahora, el gobierno chavista de Delcy Rodríguez aseguró que va a crear una comisión para revisar las viviendas afectadas por los terremotos. Y ha prometido construir nuevas viviendas en un plazo muy corto de tiempo. Mientras tanto, su gobierno está siendo muy criticado por la falta de medios.
Fuente: Telemadrid.es – Nicaragua Investiga






















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