El estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los principales focos de tensión en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La estratégica vía marítima conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán y el océano Índico, y por ella circula buena parte del petróleo y el gas destinados a los mercados internacionales.
Las conversaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas y, por ahora, no hay señales de una reanudación inmediata. La tensión aumentó este viernes después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, planteara que su país podría asumir el control del estratégico paso marítimo.
«Después de que acabemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado de forma muy contundente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de los Estados Unidos«, afirmó Trump, según Fox News.
La respuesta iraní no tardó en llegar. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, sostuvo que Teherán no cederá ante las amenazas de Washington y reivindicó la soberanía iraní sobre el estrecho.
«El estrecho de Ormuz ha sido, es y será iraní», afirmó el funcionario en redes sociales. Agregó que su apertura y cierre estarán bajo control de Irán mientras Estados Unidos no reconozca, según su postura, la situación derivada del conflicto.
El próximo lunes 17 de agosto vence el plazo de 60 días establecido por ambos países tras la firma, el 17 de junio, de un memorando de entendimiento que contemplaba un “cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes” como parte de un proceso destinado a negociar el fin de la guerra en Medio Oriente.
Trump ya había elevado el tono esta semana al referirse al futuro del estrecho. El miércoles, a través de su red Truth Social, afirmó que Estados Unidos tenía “el control total” de la ruta y deslizó la posibilidad de que su país se quedara con ella. El mandatario atribuyó esa situación al impacto de las operaciones militares estadounidenses iniciadas en febrero, que, según sostuvo, redujeron significativamente las capacidades de Irán. Teherán rechazó esa afirmación.
Desde el Gobierno estadounidense también surgieron advertencias sobre nuevas medidas de presión. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que Washington busca imponer a Irán un «aislamiento económico» acompañado del bloqueo del estrecho de Ormuz. En la misma línea, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, advirtió que el bloqueo podría mantenerse de manera indefinida.
Con el vencimiento del plazo fijado para el lunes, el control del estrecho vuelve a situarse en el centro de la disputa, en un escenario marcado por amenazas cruzadas y sin avances visibles hacia una salida negociada.
Fuente: Fox News






















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