El ministro del Interior, Enrique Riera, atribuyó el ataque armado contra el puesto policial de Ybyrarobaná, en el departamento de Canindeyú, a integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), tras los resultados del análisis balístico realizado por las autoridades.
«Con realidades objetivas fue el EPP, lo puedo confirmar», afirmó el secretario de Estado en conversación con los medios de prensa.
Riera explicó que la conclusión se sustenta en las pericias efectuadas mediante el sistema IBIS (Sistema Integrado de Identificación Balística), que determinó que un fusil calibre 5.56 utilizado en el atentado ya había sido empleado en otros ataques atribuidos al grupo armado.
«Los casquillos de bala recolectados confirman que son los mismos que se utilizaron en aquel ataque anterior en Ybyrarobaná, donde no hubo víctimas. Todos los indicios apuntaban a eso, incluso el uso de bombas molotov, que forma parte de la modalidad que emplean», señaló el secretario de Estado.
El ministro lamentó la muerte del suboficial y del civil fallecidos durante el atentado y expresó que tanto la sociedad como la familia policial atraviesan un momento de duelo.
«Estamos de luto. No es fácil para la sociedad, para la familia policial y tampoco para la familia de este civil saber que fueron asesinados a sangre fría», manifestó Riera.
Asimismo, indicó que el informe del médico forense Pablo Lemir concluyó que las víctimas fueron ejecutadas cuando ya se encontraban en el suelo.
«Con el informe del forense Pablo Lemir también se confirma que fueron ajusticiados, los remataron en el piso. Es un mensaje político para decir ‘estamos de vuelta, los que mandamos somos nosotros’, pero recibirán la respuesta del Estado que merecen», sostuvo el titular del Interior.
Consultado sobre las medidas que se adoptarán tras el ataque, Riera afirmó que será necesario reajustar el modelo de seguridad con base en información de inteligencia para enfrentar la amenaza.
Finalmente, Riera advirtió sobre el protagonismo de una «nueva generación» de la organización criminal, integrada por relevos como el hijo del abatido líder Osvaldo Villalba. Este recrudecimiento de la violencia evidencia la presencia de mandos jóvenes estructurados, equipados con armamento de alta tecnología y con un nivel de crueldad igual o mayor al de los cabecillas históricos que hoy se encuentran abatidos o recluidos en celdas de máxima seguridad.
«Está filmado el armamento del que disponen, la tecnología y una nueva generación que quizás esté actuando con la misma o mayor crueldad que los históricos que conocíamos: Magna Meza, Cristaldo Mieres y esos, son los que quedan. El resto fue abatido o está detenido. Los líderes máximos están en celdas de máxima seguridad», sentenció Riera.






















Discussion about this post