Larissa Barboza, analista senior de Inteligencia de Mercado de StoneX, en entrevista con Radio 1000, comentó que Paraguay cerró la última campaña sojera con una producción récord de 12,34 millones de toneladas, un resultado que estuvo marcado por condiciones climáticas excepcionalmente favorables. Sin embargo, de cara al ciclo agrícola 2026/2027, dijo que las proyecciones apuntan a un escenario más prudente, al tiempo de advertir que no sería conveniente tomar el récord alcanzado como referencia directa para estimar la próxima cosecha.
La producción de la última zafra se destacó tanto en la campaña principal como en la denominada zafriña. En el primer ciclo se alcanzaron cerca de 11 millones de toneladas, mientras que posteriormente se sumó algo más de un millón de toneladas, permitiendo llegar al volumen histórico de 12,34 millones.
Barboza remarcó que las condiciones que favorecieron el récord difícilmente puedan repetirse de manera exacta durante el próximo ciclo.
«Es muy difícil poder llegar a replicar exactamente todas las mismas condiciones óptimas que vivimos en el ciclo anterior, más todavía cuando posiblemente estemos entrando a un super ‘El Niño’», avisó la analista de la firma.
La especialista explicó que la evolución e intensidad del fenómeno climático serán determinantes para el desempeño de los cultivos. En ese sentido, señaló que los informes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) permitirán contar con mayores elementos para evaluar el escenario que enfrentará el sector agrícola.
Una eventual presencia de un fenómeno de gran intensidad podría generar condiciones de alta variabilidad climática y dificultar las estimaciones sobre los rendimientos agrícolas.
Ante esta incertidumbre, StoneX optará por una metodología más conservadora para sus proyecciones de la campaña 2026/2027. En lugar de utilizar como referencia el volumen récord de la última zafra, la firma tomará como base el promedio de producción de las últimas cinco campañas.
Otro de los aspectos destacados durante la entrevista fue el proceso de expansión territorial del cultivo de soja. Si bien los principales volúmenes continúan concentrándose en departamentos tradicionalmente productores como Alto Paraná, Canindeyú, Itapúa y Caaguazú, el cultivo comienza a ganar espacio en otras regiones del país.
La concentración de la producción en los principales departamentos también representa un factor de riesgo, debido a que un evento climático adverso en estas zonas podría tener un impacto considerable sobre el resultado nacional.
Paralelamente, regiones con menor tradición sojera están incorporándose paulatinamente a la actividad. En Ñeembucú, por ejemplo, la soja comienza a formar parte de esquemas de rotación en campos destinados al cultivo de arroz.
También se observa una expansión progresiva en departamentos con una histórica orientación ganadera o cañera, como Paraguarí y Misiones, donde aumenta el interés por destinar nuevas superficies a la producción de la oleaginosa.
De esta manera, mientras Paraguay busca sostener el crecimiento de su producción sojera, el próximo ciclo estará marcado por dos factores: un escenario climático menos previsible y una mayor diversificación territorial del cultivo.

























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