Una donación de órganos permitió concretar dos nuevos trasplantes renales en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), en una jornada en la que la decisión de una familia convirtió el dolor por la pérdida de un ser querido en una oportunidad de vida para otros pacientes.
La procuración se realizó luego de que un paciente fuera diagnosticado con muerte cerebral. Ante esta situación, sus familiares dieron su consentimiento para la donación de órganos y tejidos, un gesto que hizo posible la intervención de distintos equipos médicos y amplió las posibilidades de recuperación para varias personas que se encontraban en lista de espera.
Con los procedimientos realizados, el Hospital de Clínicas alcanzó los trasplantes renales de adultos números 208 y 209.
El primero de ellos benefició a un hombre de 62 años, de Independencia, departamento de Guairá, quien padecía poliquistosis renal y llevaba dos años y ocho meses bajo tratamiento de hemodiálisis.
El segundo receptor es un hombre de 59 años, procedente de Santa Rita, Alto Paraná, diagnosticado con enfermedad renal crónica. El paciente permaneció tres años en tratamiento de hemodiálisis antes de acceder al trasplante.
La donación no se limitó a los riñones. La familia también autorizó la ablación de las córneas, que fueron destinadas a la Fundación Oca del Valle para beneficiar a pacientes que esperan recuperar la visión.
Asimismo, se procuraron tejidos óseos que serán utilizados por el Centro Nacional del Quemado y Cirugías Reconstructivas (Cenquer) y por el Departamento de Banco de Tejidos y Huesos de la FCM-UNA.
Un operativo con varios equipos médicos
El procedimiento de ablación estuvo a cargo de profesionales del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), dependiente del Ministerio de Salud Pública, bajo la coordinación del doctor Hugo Espinoza.
Para concretar los trasplantes renales fue necesaria, además, la intervención coordinada de dos equipos quirúrgicos especializados del Hospital de Clínicas, en un operativo que demandó un trabajo multidisciplinario.
El caso vuelve a poner en evidencia el impacto de la donación de órganos. La decisión de una familia, tomada en medio de una situación de profundo dolor, permitió que varios pacientes tuvieran una nueva posibilidad de mejorar su calidad de vida.






















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