El exdirector de Yacyretá y expresidente de la ANDE, Ing. Ángel María Recalde, sostuvo que, si existe un incumplimiento del contrato de suministro de energía, este no corresponde a la ANDE, sino a Atome, empresa que asumió compromisos de consumo y de entrada en operación.
Recalde explicó que, los contratos establecen taxativamente las responsabilidades de cada parte y que las empresas que pretenden contratar grandes bloques de potencia deben ofrecer garantías de cumplimiento.
Recordó que, Atome inicialmente había acordado contratar 60 megavatios, con una entrada en operación prevista para 2025. Posteriormente, la empresa solicitó ampliar el requerimiento a 120 MW y, en una nueva modificación, elevó el pedido hasta 145 MW, al tiempo que planteaba nuevos plazos para la puesta en funcionamiento de su planta.
“Atome firmó el contrato, quería contratar 60 megavatios y la entrada en operación era para el año 2025. Después dijeron: no quiero ya 60, quiero 120. Después, no, no, quiero 145 ahora”, relató Recalde.
El extitular de la ANDE cuestionó que, pese a los compromisos asumidos y las sucesivas modificaciones, Atome todavía no estaría preparada para iniciar sus operaciones.
“Ellos no tienen un poste clavado todavía para entrar en operación. No están preparados. Entonces, ¿quién va a incumplir ese contrato? El que firmó. Atome, no ANDE”, afirmó.
“Esta vez sí hubo una metida de pata”
En otro momento, Recalde calificó como una “metida de pata” las disposiciones adoptadas para establecer las condiciones tarifarias para Atome. Según explicó, esos instrumentos fueron elaborados por instituciones que, a su criterio, no cuentan con atribuciones legales para fijar tarifas eléctricas.
“Esta vez sí hubo una metida de pata. Nosotros decíamos que esos decretos eran ilegales desde el punto de vista de que fueron preparados por instituciones que no, en su carta orgánica, en ninguna parte les autoriza fijar tarifas”, manifestó.
Recalde sostuvo que, la potestad para fijar las tarifas eléctricas corresponde a la ANDE y cuestionó el precio que se pretendía establecer para Atome durante un periodo prolongado.
“Para mí, el precio que se pretendía darle a Atome por casi década y media no correspondía bajo ningún sentido. Yo particularmente lo cuestioné en varios medios y dije: de ninguna manera, eso va a ser un regalo y le va a afectar financieramente a la ANDE, y muy fuertemente”, puntualizó.
























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