A 26 días de la devastadora riada que golpeó el norte de Nepal, el número de víctimas continúa en aumento. Al menos 1.451 personas murieron y otras 5.786 permanecen desaparecidas, según el último balance difundido por la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA).
El nuevo informe incorporó 40 fallecidos respecto del balance anterior. Sin embargo, las autoridades advirtieron que todavía no es posible establecer una cifra definitiva de víctimas, ya que 530 de los registros corresponden a partes de cuerpos recuperadas.
Los equipos de emergencia avanzan además con las tareas de identificación. Hasta ahora fueron tomadas cerca de 1.300 muestras de ADN de restos humanos y unas 2.000 muestras de familiares, con el objetivo de determinar la identidad de las personas fallecidas.
Más de 20.000 efectivos de las fuerzas de seguridad permanecen desplegados en las zonas afectadas. En paralelo, los operativos de búsqueda y rescate continúan en distintos puntos del territorio. Entre las personas reportadas como desaparecidas hay 636 extranjeros.
Desde el comienzo de la emergencia, unas 13.800 personas fueron rescatadas. Las autoridades también mantienen los trabajos en seis proyectos hidroeléctricos, donde se teme que decenas de trabajadores hayan quedado atrapados.
El origen de la tragedia
El desastre, conocido en Nepal como el «tsunami del Himalaya«, ocurrió el 26 de agosto, cuando una enorme masa de hielo, roca y sedimentos se desprendió de la montaña Langtang Lirung, a unos 5.200 metros de altura. El desprendimiento, que abarcó una superficie estimada en dos kilómetros cuadrados, desencadenó una riada de gran magnitud.
El agua arrasó miles de viviendas y comercios y provocó graves daños en centrales hidroeléctricas, caminos y otras infraestructuras. De acuerdo con las primeras estimaciones oficiales, la reconstrucción demandará más de US$4.700 millones.
La catástrofe también tuvo consecuencias en el vecino territorio chino del Tíbet, donde se contabilizaron 43 muertos y 519 desaparecidos.
Mientras continúan las tareas de búsqueda, rescate e identificación, las autoridades nepalesas enfrentan ahora una de las mayores operaciones de recuperación de las últimas décadas.






















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