Una devastadora avalancha de nieve y rocas sorprendió a decenas de trabajadores de montaña en el campamento base del monte Himlung Himal, una cumbre de 7.126 metros ubicada en el distrito de Manang, cerca de la frontera entre Nepal y China. El incidente ocurrió el domingo por la mañana cuando el desprendimiento sepultó por completo las tiendas de campaña y los equipos de logística que habían sido instalados desde el 18 de septiembre para recibir a un grupo de escaladores provenientes de los Emiratos Árabes Unidos.
Las labores de socorro encabezadas por la Asociación Nacional de Guías de Montaña de Nepal y la Asociación de Montañismo de Nepal permitieron rescatar con vida a 10 personas y trasladarlas a zonas seguras. Sin embargo, las autoridades confirmaron la recuperación de cuatro cuerpos sin vida y mantienen activa la búsqueda de 12 trabajadores que continúan desaparecidos bajo capas profundas de nieve. Todas las víctimas confirmadas y los rastreados son de nacionalidad nepalí, desempeñándose como guías, portadores y personal de cocina.
Ocho guías experimentados y rescatistas de élite aprovecharon una breve ventana de buen tiempo para excavar en la zona del desastre, caracterizada paradójicamente por un terreno llano que no presagiaba un evento de tal magnitud. Helicópteros de rescate y del servicio sanitario evacuaron a los sobrevivientes y trasladaron los restos mortales hasta la morgue del hospital central de Katmandú, en medio del hermetismo y el dolor de los familiares reunidos en la capital.
El desastre en el Himlung Himal se enmarca en un severo temporal que afecta a todo el territorio nepalí, donde las intensas lluvias caídas en los últimos días desencadenaron inundaciones y desprendimientos de tierra que ya causaron más de una veintena de fallecidos en distintas regiones. Debido a las inclemencias del tiempo, las autoridades de conservación ambiental habían dispuesto previamente la suspensión temporal de permisos de acceso en las cotas populares de Annapurna y Manaslu.
Esta nueva tragedia asesta un duro golpe al sector turístico y de montañismo de Nepal, una de las principales fuentes de ingresos del país. El evento ocurre semanas después de mortales inundaciones glaciales registradas en la región fronteriza, por lo que las agencias de viaje y el gobierno trabajan de manera coordinada para coordinar los rescates en zonas remotas e instan a los visitantes internacionales a mantener las precauciones de seguridad emitidas por la Autoridad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
























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