El Departamento de Homicidios de la Policía Nacional desplegó un equipo técnico en el departamento de Cordillera para colaborar de forma directa en las investigaciones tras el sangriento ataque en Eusebio Ayala. El jefe de dicha dependencia, Crio. Ppal. Abel Cantero, informó que la labor operativa se centra en la recolección urgente de indicios, la toma de testimonios y el análisis de registros en video para lograr la identificación de las personas involucradas en la interceptación de las víctimas.
Tras confirmarse por autopsia que el deceso de Rebeca Martínez Aricaye (28) fue provocado por disparos de arma de fuego, los investigadores abocaron sus esfuerzos en precisar la secuencia del rapto y traslado. Al respecto, el comisario Cantero explicó que el trayecto entre el punto donde la motocicleta fue abordada y el predio del cementerio municipal no supera los 1.500 metros —un recorrido de aproximadamente cinco minutos—, lo que permite acotar el margen temporal en el que actuaron los agresores.
Con relación a los sospechosos que se encontraban a bordo de la camioneta visualizada en los momentos previos al ataque, el jefe de Homicidios reveló que manejan información preliminar de que no se trataría de pobladores de la zona de Eusebio Ayala. En ese contexto, durante la jornada se presentaron a declarar diversos conocidos y testigos que compartieron en las inmediaciones del evento, cuyos aportes resultan clave para cruzar datos e identificar a las personas desconocidas para la comunidad que aparecen registradas en la escena.
Respecto al móvil y los antecedentes del incidente, Cantero señaló que la causa del conflicto primario es de público conocimiento, al confirmarse que la pareja de la víctima fatal estuvo involucrada en una pelea previa. No obstante, el jefe policial aclaró que, según la línea de análisis actual, se descarta inicialmente que el exnovio de la joven fallecida tenga vinculación directa con la autoría del homicidio, por lo que dicha arista se mantiene en reserva mientras se prioriza la identificación de los ocupantes del vehículo.
La Policía Nacional y la representación fiscal continúan abocadas al peritaje de las grabaciones de teléfonos celulares y cámaras de seguridad del perímetro que captaron el inicio de la trifulca. Los intervinientes enfatizaron que el aseguramiento temprano de estas evidencias evitará la pérdida de rastros fundamentales mientras prosiguen los operativos de campo para dar con los responsables del crimen.






















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