Las autoridades de Francia y el sector de la gran distribución alimentaria se encuentran en máxima alerta tras confirmarse un masivo ciberataque ejecutado contra los sistemas industriales de refrigeración de las principales cadenas de supermercados del país. La intrusión provocó la alteración remota de las temperaturas en cientos de salas de venta y depósitos, forzando el descarte total de toneladas de alimentos frescos y congelados.
El ataque informático se desencadenó cerca de las 23:00 horas del domingo y golpeó con fuerza a firmas como Intermarché —que reportó afectaciones en más de 300 puntos de venta—, Coopérative U, E. Leclerc, Carrefour Market y Monoprix. Los encargados de los locales advirtieron la anomalía al iniciar la jornada del lunes, al percatarse de que las cámaras y vitrinas habían sido configuradas a temperaturas de entre 35 y 50 grados, además de registrarse principios de incendios por sobrecalentamiento y descongelamientos forzados.
Las investigaciones iniciales confirmaron que los atacantes lograron penetrar la red explotando una vulnerabilidad en las interfaces de monitoreo remoto de las series AK-SM y AK-SC, fabricadas por la empresa danesa Danfoss. La firma tecnológica reconoció que los equipos afectados utilizaban versiones de firmware obsoletas que ya no recibían parches de seguridad, aclarando que con anterioridad se había recomendado a los supermercados la actualización de sus plataformas.
Ante la gravedad de la situación, la Fiscalía de París abrió de oficio una investigación nacional encomendada a la Oficina para la Lucha contra el Cibercrimen. Asimismo, el primer ministro Sébastien Lecornu instruyó la intervención de la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información, organismo que procedió a la emisión de alertas internacionales tras confirmarse que incidentes similares en redes de transmisión y agua se han multiplicado en la región europea.
El director ejecutivo de Coopérative U, Dominique Schelcher, calificó el suceso como un acto «extremadamente grave y sin precedentes», remarcando que atentar contra la infraestructura de conservación de alimentos vulnera el abastecimiento de la población. Por su parte, el comisario europeo de Alimentación y Agricultura, Christophe Hansen, condenó enérgicamente el sabotaje, subrayando que la explotación criminal de la cadena alimentaria se convirtió en una amenaza real dentro del contexto geopolítico actual.
Mientras los comercios afectados avanzan en el inventario final de las cuantiosas pérdidas económicas y el retiro seguro de los insumos deteriorados, la ANSSI instó a las empresas a desconectar de internet las interfaces industriales que no requieran monitoreo a distancia y a restringir los accesos por direcciones IP. Las autoridades europeas evalúan si este ciberataque guarda relación con recientes incidentes de seguridad reportados en cadenas minoristas de Bélgica y los Países Bajos.























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