El presidente de El Salvador Nayib Bukele, nuevamente sin filtro, rememoró un discurso y apuntó contra homólogo de México Claudia Sheinbaum y a otros «zurdos protectores de delincuentes» exhibiendo las excusas que dicen para no enfrentar a los criminales.
El mandatario salvadoreño defendió que la solución a la violencia es «la fuerza del Estado».
«Me decían: la solución a la violencia es invertir en educación y en oportunidades», explicó el mandatario salvadoreño.
«Yo le dije: tiene toda la razón. Si un país invierte en educación y en oportunidades, esos niños no se convertirán en criminales. O por lo menos en su gran mayoría no lo harán. Pero eso se lo hubiera dicho al Gobierno de hace 20 años, porque estos criminales no tienen 4 años», agregó.
«Estos criminales ya se graduaron en la Universidad del crimen. Ya violaron, ya mataron, ya cortaron cabezas, ya le cortaron las manos a la abuelita… Ya no es de mandarlos a la escuela. Ya no es de darles una oportunidad. La única forma de solucionar un problema que ya existe de inseguridad es con fuerza, con la fuerza del Estado», aseveró.
«Todo Estado es más fuerte que los grupos criminales presentes en su territorio. No hay un Estado que no pueda contra los criminales».
«Si un Estado no vence a la criminalidad, es porque es cómplice», sentenció Bukele coincidiendo con la muerte del líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Rubén Oseguera ‘El Mencho’, durante un operativo desarrollado por el Ejército mexicano con la ayuda de las fuerzas estadounidenses en Tapalpa, que ha desencadenado una ola de violencia y destrucción en varios estados del país por parte de grupos criminales relacionados con el narcotráfico.
La operación parecía una utopía hace solo unas semanas, antes de que la presión de Donald Trump hiciera de las suyas. No hay más que recordar las palabras de la Presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien tachó de fascistas aquellos que proponían «declarar la guerra contra el narco», en clara alusión a Washington.
«En México, no es una opción», aseguraba. «Primero porque está fuera del marco de la ley», añadía. «Es permiso para matar sin ningún juicio. Y eso en México muy poquitos están de acuerdo». «Y eso», concluía, «es ir hacia el fascismo».























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