La masiva matriculación de estudiantes en la carrera de Medicina en distintas universidades del país, especialmente en zonas de frontera con Brasil, encendió la alarma de autoridades y gremios del sector. Ciudades como Pedro Juan Caballero y Ciudad del Este concentran al menos 10 facultades de Medicina cada una, una situación que fue calificada como un “negociado criminal e infame”, al priorizar —según denuncias— intereses económicos por sobre la calidad educativa.
La senadora Blanca Ovelar calificó de “alarmante” el crecimiento de facultades privadas que llegan a inscribir más de 800 alumnos por período. Señaló que, si bien la matrícula es legal, no existen las condiciones materiales para garantizar una formación adecuada desde el primer año.
Por su parte, el Círculo Paraguayo de Médicos (CPM) advirtió sobre una grave crisis en la educación médica, denunciando la existencia de una “triple simulación” —académica, formativa y regulatoria— que impacta directamente en el sistema sanitario.
El posicionamiento fue difundido en el Comunicado N.º 38, emitido el 13 de abril de 2026 en Asunción, donde el gremio sostiene que la problemática ya trasciende fronteras y ha sido calificada incluso como una posible “estafa” en el proceso formativo.
En el plano académico, el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES) establece cupos aproximados de 10.000 estudiantes para la carrera de Medicina, pero en la práctica la cifra rondaría los 45.000 matriculados, evidenciando una amplia brecha entre lo autorizado y lo real.
Respecto a la formación práctica, el CPM alertó que los campos clínicos son insuficientes para la cantidad de estudiantes, lo que genera saturación en los servicios de salud, afecta a los pacientes y limita las condiciones de aprendizaje. Como ejemplo, indicaron que en algunos departamentos operan hasta 10 carreras de Medicina en hospitales con apenas 200 camas.
En cuanto al ámbito regulatorio, el gremio cuestiona la composición del CONES, señalando que incluye a actores vinculados a las mismas estructuras que deben ser supervisadas, lo que —afirman— impide un control efectivo.
El documento también menciona declaraciones del embajador de Brasil, José Antonio Marcondes, quien habría calificado la formación médica en Paraguay como una “estafa”, lo que refuerza la preocupación a nivel internacional.
En esa línea, el presidente del CPM, Jorge Rodas, sostuvo que estas afirmaciones son “demasiado graves” y exigen una respuesta inmediata de las autoridades. Apuntó directamente al Ministerio de Educación y Ciencias y al titular de la cartera, Luis Ramírez, quien también preside el CONES.
“Estamos generando riesgo para el sistema sanitario”, advirtió Rodas en entrevista con Radio 1000, al tiempo de expresar su preocupación por lo que considera una falta de control y la persistencia de prácticas irregulares en el sistema.
Finalmente, el Círculo Paraguayo de Médicos reiteró que no se trata de hechos aislados, sino de un problema estructural que compromete la formación de profesionales de grado y posgrado, e instó a la creación de una Comisión Nacional de Crisis de la Educación Médica, además de una respuesta institucional urgente ante los cuestionamientos nacionales e internacionales.






















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