Un nuevo hecho de extrema violencia conmocionó a Turquía este miércoles, cuando un estudiante de octavo grado, identificado como İsa Aras Mersinli, ingresó armado a una institución educativa ubicada en la provincia de Kahramanmaras, al sur del país, y protagonizó un ataque que terminó en una masacre.
El saldo fue trágico: cuatro muertos y veinte heridos, según confirmó el gobernador local, Mükerrem Ünlüer. Entre las víctimas fatales se encuentran un profesor y tres alumnos.
El gobernador detalló que el atacante, hijo de un expolicía, llevó armas en la mochila, presuntamente pertenecientes a su padre, y abrió fuego al azar en dos aulas donde había chicos de unos diez años. El propio adolescente murió durante el ataque. «Llegó con 5 pistolas y 7 cargadores», detalló Ünlüer, según el diario Milliyet.
La situación dentro del colegio fue de absoluto pánico. Cuatro de los heridos permanecen en estado grave, según precisó Ünlüer.
Imágenes difundidas por la agencia IHA mostraron escenas de desesperación: padres llorando en las inmediaciones y una persona, con el cuerpo y el rostro cubiertos, siendo evacuada en ambulancia. También a alumnos saltando por las ventanas para escaparse.
El ministro de Justicia turco, Akin Gürlek, informó en la red social X que la fiscalía ya abrió una investigación para esclarecer el ataque.
Este hecho ocurrió apenas un día después de otro tiroteo en una secundaria de la provincia de Sanliurfa, en el sureste del país, donde un adolescente armado con un rifle de caza dejó dieciséis heridos.
Aunque estos episodios son poco frecuentes en Turquía, la preocupación crece: según estimaciones de una fundación local, circulan millones de armas de fuego en el país, la mayoría de manera ilegal.
La comunidad educativa y la sociedad turca quedaron conmocionadas por la brutalidad de los hechos y la facilidad con la que un menor pudo acceder a armas y perpetrar semejante tragedia.
Fuente: AP News






















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