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lunes, julio 15, 2024
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Demócratas por fuera, Colonialistas por dentro

Por Robert Marcial González

La realidad política de Occidente en general y de América Latina en particular, no hace sino corroborar que la Democracia Constitucional, en su concepción tradicional, se encuentra en crisis y está siendo amenazada. Ahora bien, mal haríamos los ciudadanos en responsabilizar de la crisis únicamente a los nuevos enemigos de la democracia dados por el narcotráfico, el crimen organizado, los populismos y los nacionalismos.

Si bien la corrección política y la cultura de la cancelación impuestas en la actualidad en todos los niveles genera mecanismos de censura y auto censura muy eficaces, de tanto en tanto es necesario e importante dejar en evidencia a quienes socavan los cimientos de la democracia desde las propias instituciones diseñadas para salvaguardar a la democracia.

Precisamente, la Asamblea General de la OEA que se celebra en Asunción, Paraguay mientras esbozo estas líneas, constituye un ejemplo revelador de lo que acabo de apuntar más arriba. En efecto, como parte de la Asamblea, la OEA debe elegir a jueces que integrarán la Corte Interamericana de Derechos Humanos para llenar las plazas que se encuentran vacantes.

Entre los candidatos a ocupar un curul en la Corte Interamericana de Derechos Humanos se encuentra el Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá, reconocido académico, connotado profesional y extraordinario jurista de nacionalidad paraguaya quien no solo está sobre calificado para el cargo sino que además, mostrando un atípico compromiso con los valores que identifican a la Democracia Constitucional, realizó un esfuerzo titánico para dialogar con todos los sectores y actores relevantes (universidades, gremios, parlamentarios, dirigentes, académicos, líderes de la sociedad, medios de comunicación, etc.) locales e internacionales, tanto para compartir su plan de acción y sus proyectos de gestión como para someterse al escrutinio público y brindar todas las explicaciones en torno a los más variados asuntos sobre los cuales podía ser consultado o cuestionado.

Pese a ello, un “Comité de expertos” (las comillas no solo refieren literalidad) funcional a la cada vez menos eficiente burocracia llena de ritos vacíos y pleitesías cortesanas que adornan a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mostró su “preocupación” (aquí sí las comillas indican solamente literalidad de la expresión) y puso en tela de juicio la objetividad del Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá alegando, básicamente, dos motivos: i) que actualmente, de manera circunstancial, un hermano suyo ocupa un cargo en el Poder Ejecutivo; y, ii) que entre los múltiples aportes académicos (todos serios y rigurosos) del candidato, encontraron algunas líneas críticas hacia la labor de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Permítanme los “expertos” (aquí las comillas nuevamente van más allá de la literalidad) que integran el Comité funcional a la burocracia del sistema interamericano, que, buscando devolverles algo de la tranquilidad que perdieron, refiera algunas líneas acerca de la “preocupación” (aquí las comillas vuelven a indicar únicamente literalidad) que exteriorizaron y con la cual pretenden descalificar al más destacado jurista paraguayo de la actualidad.

En primer lugar, antes que descalificar de manera mezquina e infundada a un ciudadano notable que posee autoridad moral, solvencia intelectual y trayectoria no solo para ocupar el cargo sino para enaltecer a la muy desprestigiada Corte Interamericana, bien podrían dirigir sus preocupaciones hacia temas tales como la alta morosidad de la Corte, la falta de respuesta eficaz del organismo internacional, los avances autoritarios justificados por “jurisprudencias” de dudosa legitimidad republicana que utilizan los Derechos Humanos como caballo de Troya para imponer agendas que muchas veces contradicen las Constituciones de los Estados soberanos o que directamente son funcionales a agendas de grupos de poder fáctico, hacia la mirada auto referencial cuasi autista de un grupo de guardianes platónicos incapaces de administrar con altura la crítica ciudadana a sus decisiones, por citar solo algunos de los muchos puntos que podrían justificar mejor la mentada “preocupación”.

En segundo lugar, para tranquilidad de los expertos, la preocupación no se justifica en el caso concreto ni subjetiva ni objetivamente pues el Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá es un jurista de nota que se ha preparado con dedicación, responsabilidad y elevado grado de compromiso ciudadano para ocupar cualquier cargo público o privado de envergadura. Pocos como él en toda Latinoamérica y ningún otro en Paraguay, están mejor calificados para honrar el alto privilegio que representa ser Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ligado a Universidades de prestigio y reconocimiento mundial como Bolonia, Columbia o Salamanca en la cual se doctoró, el Profesor Diego Moreno es poseedor de un bagaje académico y cultural atípicos en nuestros días. Es un trabajador incansable que, pudiendo dedicarse únicamente a ganar dinero ejerciendo la profesión de Abogado, se ha comprometido siempre con la sociedad colaborando de manera desinteresada para generar felicidad colectiva y mejorar el entorno desde la docencia, la cátedra e incluso, integrando espacios de construcción cívica como el Instituto Paraguayo de Derecho Constitucional.

Pero ante la eventualidad de que los integrantes del “Comité de expertos” sigan golpeándose el pecho y estirándose de los cabellos producto de su preocupación, permítanme agregar que Diego Moreno Rodríguez Alcalá proviene de una familia de al menos 4 generaciones de juristas y referentes culturales de enorme prestigio aquí en el Paraguay y también en el mundo. Por doble vía (paterna y materna) y varias generaciones, Diego Moreno forma parte de una familia ejemplar, comprometida, digna, trabajadora, aplicada, que prestigia al Paraguay a nivel mundial prácticamente desde su independencia misma.

En tercer lugar, es prudente remarcarle / recordarle a los “expertos”, que sus preocupaciones no cuentan con aval normativo ni constitucional. Dicho de otro modo, entre sus “preocupaciones” y los caprichos de un niño de 3 años que realiza un berrinche para conseguir su objetivo, no existe ninguna diferencia. Poner en duda la honorabilidad, la integridad o la objetividad de un ciudadano ejemplar so pretexto de que “recibieron reportes” que nadie conoce y que nadie transparentó, constituye una afrenta y un manoseo no solo al Dr. Diego Moreno sino a todos los que confiamos en la Democracia Constitucional y tratamos con esfuerzo de honrar sus valores y principios. Es sencillamente inaceptable que rumores infundados y no explicitados tengan más peso que la trayectoria impecable, coherente y comprometida de un ciudadano a carta cabal.

En cuarto lugar, sepan los preocupados expertos que, como pocas veces en un país signado por el autoritarismo y las divisiones, una candidatura ha recibido tanta adhesión de sectores heterogéneos y dispares políticamente. La postulación del Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá llena de orgullo a propios y extraños mal que les pese a los esclavos de la consigna siempre dispuestos a descalificaciones infundadas y viscerales.

Pese a que podría seguir enumerando razones inapelables para devolverle la tranquilidad a los preocupados expertos que velan por la correcta integración de la Corte Interamericana, me quedo por aquí no sin antes remitirles a un lúcido aporte realizado sobre el mismo tema por otro notable jurista paraguayo, Manuel Riera Domínguez, https://medium.com/@manuelrierad/la-guerra-de-las-falacias-0a837cdf638c titulado con elocuencia y lucidez “La guerra de las falacias”.

Ruego sepan disculpar el tono un tanto destemplado de mis cavilaciones pero estimo que resulta de fundamental importancia desenmascarar a quienes se visten con ropajes de demócratas pero encubren un espíritu y una mentalidad colonialista o autoritaria a partir de la cual descalifican a todo aquel que ose levantar una línea crítica o a todo aquel que pueda amenazar la parcela de poder desde la cual pretenden evangelizar verticalmente sin tener en cuenta el daño que el pensamiento único genera en la convivencia democrática.

En tiempos de narrativas dominantes montadas sobre falacias, desinformaciones maliciosas y silencios cómplices es fundamental que la ciudadanía ejercite con intensidad el pensamiento crítico aunque más no sea para que los especialistas en mandar sepan que no nos toman del pelo impunemente.

Una célebre anécdota literaria cuenta que un gran intelectual, al ser consultado sobre si lamentaba que a Borges le hayan negado el premio Nobel, respondió “Borges no se quedó sin el Nobel, el Nobel se quedó sin Borges”.

Hago fuerzas para que la OEA no incurra en el desatino de relegar al Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá por el malicioso e infundado comentario que los “expertos” introdujeron en su informe. Hago fuerzas para que las personas encargadas de seleccionar al próximo juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos tengan la lucidez de elegir al Dr. Diego Moreno Rodríguez Alcalá quien, no solo honrará el cargo sino que le devolverá humildad republicana a un espacio tan valioso para la protección de garantías y libertades. Hago fuerzas, en definitiva, para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos no pierda la brillante oportunidad de sumar entre sus filas a un jurista de nota que ayudará a templar las bienintencionadas pero muchas veces cuestionables decisiones que se toman desde ese importante organismo supranacional creado para fortalecer los sistemas democráticos y no para restituir proyectos colonialistas.

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