La elección de una carrera universitaria ya no responde únicamente a la vocación o a la tradición familiar, sino que está cada vez más influenciada por factores como el mercado laboral, los avances tecnológicos, el bienestar personal y la posibilidad de construir trayectorias profesionales flexibles. Así lo señalan referentes del sector de la educación superior, quienes coinciden en que las preferencias académicas reflejan los cambios sociales, económicos y productivos del país.
El rector de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), Yan Speranza, en entrevista con Radio 1000 e InfoNegocios destacó que actualmente se dispone de mejores herramientas para analizar estas tendencias, gracias al Registro Único del Estudiante, impulsado por el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES). Este sistema permite contar con datos más precisos a nivel nacional y confirma la predominancia de carreras vinculadas a la gestión empresarial, como administración, marketing, economía y comercio internacional.
Asimismo, se observa un creciente interés por carreras del área de ingeniería y medicina. En particular, Speranza subrayó el aumento significativo de estudiantes en ingeniería, un dato relevante en un país que históricamente presenta un déficit de profesionales en este sector.
Según el académico, esta tendencia demuestra que los jóvenes están “captando las señales del mercado” y orientando sus decisiones hacia áreas con mayores oportunidades de inserción laboral y desarrollo profesional. La salida laboral y la posibilidad de generar ingresos en el corto plazo se convierten en factores determinantes, especialmente para una clase media emergente que busca mejorar su calidad de vida.
“Muchos jóvenes necesitan trabajar mientras estudian o generar ingresos rápidamente para solventar sus estudios, y eso condiciona la elección de carrera”, explicó Speranza.





















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