Raúl Luragui, Director Ejecutivo de Mercados, y Juan Ignacio Cañete, Tesorero Institucional de Banco Itaú, en charla con Economía A 1000 explicaron que el contrato forward es un instrumento de cobertura de riesgo cambiario que aún necesita ser mejor comprendido y aprovechado por los distintos actores económicos.
Luragui señaló que el forward no debe interpretarse como una predicción del tipo de cambio futuro, sino como el resultado de una fórmula matemática. Según explicó, esta fórmula toma como base el tipo de cambio spot (actual) y considera dos tasas implícitas: una en moneda local y otra en moneda extranjera. A partir de estos elementos, junto con el plazo del contrato, se obtiene un valor determinado.
«No es una expectativa sobre dónde estará el dólar en 90 días, sino un cálculo financiero que sirve para tomar decisiones de cobertura», afirmó Luragui.
En ese sentido, Luragui también describió al forward como una especie de «seguro«, ya que permite fijar de antemano el costo en moneda local de una obligación futura en moneda extranjera, como el pago de importaciones. Es decir, se trata de un contrato que brinda certeza sobre el tipo de cambio al que se realizará una operación en el futuro.
Por su parte, Cañete explicó cómo se puede replicar o construir el precio de un forward mediante una estrategia conocida como «operación sintética«.
Indicó que, si una empresa desea fijar el tipo de cambio a futuro sin contar inicialmente con los dólares, puede realizar una serie de operaciones: tomar un préstamo en moneda local (guaraníes) a una tasa de interés determinada, utilizar esos fondos para comprar dólares al tipo de cambio spot, y luego invertir esos dólares hasta el plazo en que necesitará utilizarlos. De esta manera, se logra asegurar el tipo de cambio futuro mediante una estructura financiera equivalente.























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