El presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), José Berea, calificó como un hecho histórico la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Pese a reconocer que existen «luces y sombras» en el documento, el gremialista destacó la importancia de iniciar el intercambio comercial para ajustar los detalles operativos sobre la marcha.
«Arreglar el avión en pleno vuelo»
Para el sector exportador, la implementación del tratado tras 17 años de negociaciones representa un paso positivo que no podía seguir postergándose. Berea utilizó la metáfora de un «avión que hay que ir arreglando en pleno vuelo» para explicar que los problemas de implementación y los cupos de productos para Paraguay deben resolverse con el tratado ya en marcha, evitando así mayores demoras en la producción.
En ese sentido, confirmó que durante la última semana se mantuvieron reuniones con la Cancillería y la Jefatura de Gabinete para definir la estrategia paraguaya respecto a los cupos de exportación y la competencia interna con los socios del bloque regional.
El conflicto por las exigencias ambientales
El principal punto de fricción sigue siendo el paquete de regulaciones ambientales impulsado por Bruselas. El titular de la CAPECO calificó estas exigencias como «desmedidas» y acusó a la burocracia europea de imponer medidas que atentan contra la razón y la competitividad de los productores sudamericanos.
- Deforestación y soja: Berea rechazó los cuestionamientos sobre deforestación, asegurando que en la Región Oriental no se registra dicha actividad hace años y que en el Chaco la agricultura ha demostrado ser beneficiosa para el medio ambiente.
- Segregación de productos: El gremio mantiene una postura firme contra el sistema de segregación de soja exigido por la UE, considerándolo un error conceptual que sigue trabando las negociaciones.
- Influencia de ONGs: El representante de los exportadores lamentó que intereses de organizaciones no gubernamentales y cuestiones indígenas se mezclen en la agenda comercial, creando múltiples frentes de conflicto.
Finalmente, Berea reafirmó la convicción de la Cámara de mantener todos los mercados abiertos para que el exportador elija el destino más conveniente, subrayando que, aunque el camino será complejo, la apertura comercial históricamente beneficia a ambas partes.























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