El Mando Militar Central de Irán desató una nueva alarma en los mercados energéticos globales al anunciar este sábado el cierre del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las vías fluviales más estratégicas del planeta por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. El régimen de Teherán justificó la drástica medida citando un presunto «incumplimiento de contrato» por parte de la administración estadounidense y denunciando la «violación continua e implacable» del cese de hostilidades en el sur de Líbano por parte de las fuerzas militares de Israel.
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió una advertencia explícita dirigida a las embarcaciones comerciales internacionales, instándolas a no aproximarse a la zona bajo aviso de que su seguridad podría verse seriamente comprometida. Este bloqueo pone en jaque el reciente memorando de entendimiento firmado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, el cual buscaba estabilizar la región y reabrir de forma gradual la navegación comercial tras meses de hostilidades que habían sacudido las economías globales.
A pesar de la gravedad del anuncio de Teherán, el Gobierno de los Estados Unidos y su Mando Central (Centcom) restaron dramatismo a la situación y afirmaron mantenerse «vigilantes». El vicepresidente norteamericano, JD Vance, aseguró que por el momento no existen evidencias empíricas de que el tráfico de crudo haya sido efectivamente interrumpido, detallando las altas cuotas de exportación de las últimas horas. En la misma línea, el Centcom reportó mediante sus canales oficiales que el flujo de navíos incluso se incrementó durante la jornada, registrando el tránsito de 55 buques mercantes con más de 17 millones de barriles de crudo hacia los mercados mundiales.
La reactivación del conflicto en el Golfo Pérsico coincide con el colapso temporal de la vía diplomática en Suiza, donde una nueva fase de negociaciones quedó suspendida de manera indefinida tras intensos bombardeos recíprocos entre el ejército israelí y la milicia chií Hezbolá. La inestabilidad en el sur libanés amenaza con romper definitivamente los lazos de convivencia y los acuerdos de no agresión en todos los frentes de la guerra, instalando un escenario de alta incertidumbre sobre la cadena de suministro global de combustibles.
























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