Al cumplirse 14 años de la destitución del expresidente Fernando Lugo por la vía del juicio político, el exsenador del Frente Guasu, Hugo Richer, afirmó que aquel episodio representó un punto de quiebre para la democracia paraguaya y tuvo consecuencias que aún repercuten en el escenario político nacional.
En entrevista con Radio 1000, Richer recordó que la victoria de Lugo en las elecciones de 2008 generó grandes expectativas en torno a la consolidación de la transición democrática y la alternancia en el poder tras décadas de hegemonía colorada.
“Fue un paso importante para la transición paraguaya, con un cambio de gobierno y una alternancia que iba a favorecer nuestro proceso político, pero eso terminó hace 14 años”, expresó.
El exlegislador también cuestionó la falta de esclarecimiento sobre los hechos ocurridos en Curuguaty, episodio que derivó en el juicio político contra Lugo. Según señaló, ni la Fiscalía ni el Poder Judicial lograron determinar plenamente las responsabilidades en el caso.
“No está aclarado lo de Curuguaty y tampoco hubo una autocrítica sobre la forma en que se llevó adelante el juicio político a Fernando Lugo”, sostuvo.
A criterio de Richer, la destitución del entonces mandatario provocó un daño institucional significativo y marcó el fin del proceso de transición democrática iniciado años atrás.
“En ese momento se acaba la transición política paraguaya. Hoy tenemos una democracia con graves problemas institucionales, además de corrupción, impunidad y desigualdad socioeconómica”, afirmó.
El exsenador también consideró que la decisión del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de acompañar el juicio político tuvo consecuencias negativas para esa agrupación política.
“A partir de la decisión del PLRA de aliarse con la ANR para destituir a ese gobierno, el gran perjudicado terminó siendo el propio Partido Liberal, que nunca más logró recuperarse plenamente”, manifestó.
Asimismo, opinó que desde entonces la oposición no consiguió consolidarse como una alternativa sólida de poder, mientras se fortaleció el liderazgo del sector cartista dentro del Partido Colorado.
Respecto a las perspectivas de la oposición de cara a las elecciones generales de 2028, Richer expresó sus dudas sobre los mecanismos basados exclusivamente en encuestas para definir candidaturas.
“No creo que los acuerdos deban hacerse únicamente a partir de encuestas. Lo que necesitamos es encontrar mecanismos que permitan interactuar con la ciudadanía, fomentar la participación y generar entusiasmo en torno a una alternativa política”, indicó.
Finalmente, sostuvo que el proyecto político del Partido Colorado muestra signos de agotamiento, aunque advirtió que ello no implica necesariamente una derrota electoral en los próximos comicios.
“Creo sinceramente que el proyecto político colorado está agotado, más allá de las personas vinculadas a hechos de corrupción. Sin embargo, eso no significa que no puedan volver a ganar en 2028”, señaló.
Richer concluyó expresando su deseo de que la experiencia vivida tras la destitución de Lugo sirva como aprendizaje para fortalecer la institucionalidad democrática y evitar que se repitan situaciones similares en el futuro.





















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