El debate sobre la permanencia nocturna de adolescentes y jóvenes cobró fuerza en el Congreso tras la presentación oficial del proyecto de ley “Que regula la permanencia de menores de edad en eventos y establece su protección en espacios de ocio nocturno”. La propuesta, impulsada de forma conjunta por los diputados de Amambay, Santiago Benítez y Juan Manuel Acevedo, se fundamenta en principios constitucionales y en el Código de la Niñez y la Adolescencia. El texto surge ante el creciente involucramiento de adolescentes en festejos que se extienden hasta altas horas de la madrugada, exponiéndolos a situaciones de riesgo como el consumo temprano de alcohol, hechos de violencia, abuso y accidentes de tránsito.
Al respecto, el diputado Yamil Esgaib confirmó su total sintonía con la iniciativa, señalando que representa un aporte necesario para el núcleo familiar actual, donde la autoridad de los padres se encuentra debilitada frente a la presión de los medios y la propaganda. Según su perspectiva, la ley actuará como una herramienta de contención civil. El proyecto de ley de los diputados de Amambay propone prohibir expresamente la participación de menores en bares, discotecas y establecimientos destinados al público adulto. Asimismo, regula las actividades de instituciones educativas fijando un límite de cierre a las 02:00 de la madrugada para preservar el descanso estudiantil, y establece excepciones para conciertos o shows artísticos, siempre que los jóvenes asistan acompañados por tutores o adultos responsables.
Al ser consultado sobre si esta medida podría considerarse un retroceso en las libertades individuales, Esgaib rechazó de forma tajante la premisa argumentando que el libertinaje no es bueno y comparó la propuesta con las exigencias legales de edad mínima para votar o casarse. El legislador sugirió que el retiro de menores debería ser a las doce de la noche de lunes a viernes, y hasta las dos o tres de la mañana los fines de semana. De igual manera, recordó de forma anecdótica que cuando fue concejal de Asunción intentó implementar una restricción idéntica mediante ordenanza, iniciativa que fue rechazada y le valió el sobrenombre mediático de «Gargamel», en alusión al personaje infantil que perseguía a los Pitufos y no los dejaba festejar.
Por último, el diputado aclaró que este planteamiento es diferente al cuestionado «Edicto Riera» de la década del 2000, el cual se limitó a regular las zonas residenciales de la capital. Los proyectistas Benítez y Acevedo recalcaron en su exposición de motivos que la intención no es cercenar la recreación ni los espacios culturales de la juventud, sino garantizar el Interés Superior del Niño a través de entornos seguros para su desarrollo integral. El documento legislativo designa formalmente como autoridad de aplicación al Ministerio del Interior, que deberá articular las fiscalizaciones en coordinación con el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, el Ministerio Público, la Policía Nacional y las distintas municipalidades del país.

























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