Las autoridades de Estados Unidos y de Israel, acordaron este miércoles el arrendamiento de un terreno para la construcción de la nueva Embajada del país norteamericano en Jerusalén, reconocida capital de Israel por la Administración Trump a finales de 2017.
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, y el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, han sido los encargados de firmar el «acuerdo para la asignación del terreno destinado la construcción del recinto permanente» de la misión diplomática estadounidense.
La Embajada ha descrito el acuerdo como un «paso significativo en el histórico proceso diplomático» abierto por Trump en su primer mandato cuando decidió reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar su legación diplomática a esta localidad desde Tel Aviv, así como «una muestra más de que la relación entre Estados Unidos e Israel se encuentra en su mejor momento».
Durante el acto de firma, que ha tenido lugar en la sede del Ministerio de Exteriores israelí, Huckabee ha considerado que este acto «profundiza y expande nuestra presencia en Jerusalén, la capital eterna de Israel» mientras que Saar ha defendido que «este acuerdo va mucho más allá de la cesión de terrenos».
«La decisión de Trump de trasladar la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén fue un acto de justicia histórica. Hoy (…) esa decisión se consolida aún más para las generaciones venideras», consideró.
El Centro por los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, Adalah, ha denunciado en un comunicado que se trata de un acuerdo «ilegal» puesto que la construcción tendrá lugar en «tierras palestinas confiscadas» en virtud de la «discriminatoria» Ley de Propiedades de Ausentes de 1950 a sus propietarios originales.
Fuente: EFE























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