«El VAR se está usando mal», disparó Luka Modric después de que Croacia se despidiera del Mundial 2026 por un gol anulado sobre el cierre del partido.
La intervención milimétrica de la tecnología dejó al capitán croata con una bronca indisimulable y reavivó un debate que ya es global.
El partido estaba en su tramo final cuando Croacia anotó un tanto de Josko Gvardiol que podría haber cambiado la historia de la eliminatoria. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro, revisó la jugada con lupa y decidió suspender el gol por una acción ajustada. La decisión desató una ola de protestas adentro de la cancha y en el banco de suplentes.
«El árbitro me dijo que Matanovic tocó el balón, pero vimos las imágenes y los videos. No hay pruebas de que lo haya tocado. Y si no toca el balón, no era fuera de juego», sostuvo Modric. «Cuando se introdujo el VAR, dije que no me gustaba. Luego fue bueno para algunas cosas, pero lo usan mal o lo usan de manera selectiva o fijándose en el tamaño del equipo», lanzó.
Modric, visiblemente caliente, explicó su postura sin vueltas. Consideró que la herramienta debería aplicarse solo en errores claros y no en jugadas tan finas, donde termina influyendo más de la cuenta. La sensación de injusticia caló hondo en el capitán y en todo el equipo croata.
«En mi opinión, el VAR debería activarse si hay un error al 200%, pero no cuando está en una zona gris. No era penal hoy. Eso no se puede juzgar como penal. Vlasic no lo tiró, lo sujetó y ambos cayeron», afirmó.
Insistió: «Por eso digo que el VAR debe usarse si el error es 200%. Eso me molesta porque parece que siempre va en nuestra contra».
El enojo tiene un condimento adicional: todo indica que este Mundial 2026 fue el último de Modric con la camiseta de su selección. A los 40 años, la posibilidad de un retiro internacional sobrevuela cada presentación, y despedirse con un fallo tecnológico tan cuestionado potencia la frustración.
























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