La Fiscalía General del Estado de Veracruz confirmó el hallazgo de los restos de la periodista Roxana Guzmán, fundadora de Pulso Informativo del Sureste, un mes después de su secuestro en Nanchital, al sur del estado mexicano. La comunicadora fue asesinada en un rancho de Moloacán a manos de un grupo criminal, según informó la dependencia estatal el 3 de julio de 2026.
Las autoridades detuvieron a ocho personas vinculadas a la desaparición y el asesinato, entre ellas cuatro policías municipales de Ixhuatlán. Según la Fiscalía de Veracruz, estos agentes «presuntamente proporcionaban recursos, alimentos y apoyo logístico en las operaciones del grupo delictivo».
Los otros cuatro detenidos forman parte del grupo criminal que ejecutó el secuestro y los ocho fueron puestos a disposición judicial.
El secuestro ocurrió el 2 de junio. Un comando armado derribó la puerta de la casa donde Guzmán vivía con su hermano y sobrinos en Nanchital. La madre de la periodista, Rubicelia Ramírez, relató a El País de Madrid que cuando llegaron los agresores, su hija ya estaba siendo golpeada en el patio. Tras sacar a toda la familia afuera, el grupo metió a la mujer en un vehículo y se la llevó. Ramírez precisó que fueron cuatro hombres quienes se la llevaron, vestidos como policías, y que cuando ella les preguntó a dónde la conducían, respondieron que “a la comandancia”.
La familia logró grabar en vídeo el momento del secuestro, material que se viralizó rápidamente. Pese a ello, a las gestiones de los familiares ante la presidenta Claudia Sheinbaum y a que la Fiscalía General de la República (FGR) atrajo la investigación el 12 de junio, las autoridades tardaron un mes en dar una respuesta.
La Fiscalía de Veracruz no informó sobre la línea de investigación detrás del homicidio ni los posibles móviles del crimen. La gobernadora morenista Rocío Nahle tampoco se pronunció sobre el hallazgo, especialmente tras confirmarse la participación de agentes del Estado.
La geografía del crimen agrega un dato relevante: Ixhuatlán del Sureste, municipio donde trabajaban los policías detenidos, está a apenas siete kilómetros de Nanchital, donde vivía Guzmán, y a 12 kilómetros de Moloacán, donde encontraron sus restos.
No era la primera vez que Roxana Guzmán enfrentaba situaciones de riesgo. En 2017, su pareja, el periodista Carlos Fernández Escalante, conocido como «El Loco», fue asesinado a balazos mientras ella estaba presente. Después de ese crimen dejó Veracruz por motivos de seguridad, aunque tiempo después regresó y fundó su propio medio.
Además, en 2019 había solicitado protección a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) tras denunciar presuntos hechos de hostigamiento por parte de una funcionaria municipal.






















Discussion about this post