La cartelera del evento UFC 329 registró un desenlace inesperado en su combate estelar del sábado. Lo que se promocionaba como «el regreso de todos los regresos en la historia del deporte» para Conor McGregor terminó transformándose en un calvario médico a poco más de un minuto de haberse iniciado el primer round.
La acción que determinó el final de la contienda ocurrió en los instantes iniciales, cuando McGregor ejecutó una patada circular voladora alta. Al momento del impacto y descenso sobre la lona, el irlandés apoyó de manera inadecuada su pierna derecha y la rodilla cedió por completo. Pese a intentar sostenerse en pie y lanzar algunos golpes adicionales, el atleta se desplomó en dos ocasiones más llevándose la mano a la articulación afectada, lo que obligó al árbitro Mike Beltrán a decretar la detención médica y otorgar el nocaut técnico en favor de Max Holloway.
Con este resultado por infortunio de su rival, Holloway mejoró su récord profesional a 28-9, mientras que McGregor dejó su marca en 22-7. El enfrentamiento representaba una histórica revancha de un duelo de peso pluma disputado en 2013 en Boston, donde el europeo se había impuesto por decisión unánime. Tras el combate del sábado, Holloway manifestó que intentó comunicarse con el réferi para detener las acciones de forma anticipada al notar la gravedad del daño, afirmando que el desenlace fue lamentable y que ambos necesitan volver a enfrentarse en el futuro.
Tras confirmarse la derrota, McGregor se retiró del octágono sin brindar declaraciones, pero posteriormente rompió el silencio a través de su cuenta oficial en la red social X para expresar el alcance de su frustración. El peleador aseguró que no arrastraba ninguna dolencia previa durante su campamento y catalogó el percance como un suceso imprevisto. “Se me ha fundido el motor. Destruido. Esto surgió de la nada. Estoy más que a oscuras aquí. Solo puedo describirlo como un infierno. El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. Superaré esto. Regresaré”, manifestó deprimido el deportista, quien no competía desde 2021 cuando sufrió una fractura de tibia y peroné ante Dustin Poirier.
Por su parte, el director ejecutivo de la UFC, Dana White, descartó en rueda de prensa la existencia de señales de una dolencia previa en los pesajes del viernes y atribuyó el hecho a la prolongada inactividad. White adelantó que la organización maneja un diagnóstico inicial presuntivo de rotura del ligamento cruzado anterior, el cual deberá ser ratificado mediante exámenes especializados. “Cinco años de inactividad en este deporte es algo duro. Estamos asumiendo una rotura de ligamento. Nos enteraremos bien cuando se haga una resonancia magnética”, concluyó el directivo.
En la misma velada, el enfrentamiento coestelar de la categoría de peso ligero también registró una resolución rápida. El británico Paddy Pimblett obtuvo un triunfo contundente frente al francés Benoît Saint Denis al resolver las acciones a los 52 segundos del primer asalto mediante la aplicación de una sumisión por estrangulamiento D’Arce.




















Discussion about this post