El agente fiscal Itálico Rienzi advirtió sobre el crecimiento de una estructura criminal dedicada al robo y contrabando de tirzepatida, un medicamento utilizado para el tratamiento de la diabetes y, bajo prescripción médica, para la pérdida de peso. Según señaló, el producto se ha convertido en un objetivo prioritario para organizaciones delictivas debido a su alto valor en el mercado brasileño.
En entrevista con Radio 1000, el representante del Ministerio Público, quien investiga el robo de un cargamento de tirzepatida de un depósito aduanero ubicado en Mariano Roque Alonso, afirmó que este medicamento se ha transformado en el «nuevo oro negro» por la rapidez con la que es comercializado y las elevadas ganancias que genera.
Rienzi alertó que la violencia empleada por estas organizaciones ha ido en aumento y recordó que, en uno de los recientes asaltos, un efectivo policial estuvo a punto de perder la vida. «Ya no se trata de asaltar transportadores de caudales; ahora el objetivo es la tirzepatida», expresó.
De acuerdo con la investigación, la modalidad consiste en sustraer los medicamentos durante su transporte y trasladarlos rápidamente hacia la zona de frontera para ingresarlos al Brasil.
El fiscal indicó que en un procedimiento anterior fue detenido un presunto integrante de la organización, quien tendría vínculos con el grupo criminal brasileño Comando Vermelho. Durante ese operativo se halló en una vivienda una cámara frigorífica que, presuntamente, era utilizada para almacenar temporalmente los medicamentos antes de su envío.
Asimismo, explicó que las organizaciones realizan tareas de inteligencia para identificar los cargamentos, ya sea mediante informantes o siguiendo los camiones de distribución.
Rienzi señaló que el robo de estos medicamentos representa un negocio altamente rentable. Como ejemplo, mencionó el caso de un cargamento perteneciente a una empresa farmacéutica cuyo valor de producción rondaba entre G. 800 millones y G. 1.200 millones, mientras que su valor comercial en Paraguay alcanzaría aproximadamente G. 1.800 millones.
Sin embargo, sostuvo que una vez introducido ilegalmente al mercado brasileño, el mismo cargamento puede alcanzar un valor de entre G. 2.000 millones y G. 3.000 millones, lo que duplica o incluso triplica la inversión inicial.
El fiscal explicó que las bandas operan con una estructura organizada integrada por entre ocho y doce personas. Para ejecutar los asaltos utilizan vehículos con chapas falsas o automóviles robados que posteriormente son modificados para dificultar su identificación.
Además, reveló que durante las investigaciones se comprobó el uso de inhibidores de señales GPS y telefonía celular, equipos cuyo costo ronda los 2.000 dólares, con el objetivo de impedir el rastreo de los vehículos y de los cargamentos.
Según las pesquisas, una vez consumado el robo, los medicamentos son entregados rápidamente a otros integrantes de la organización en la zona fronteriza, desde donde continúan su traslado hacia territorio brasileño.
El agente fiscal también advirtió sobre los riesgos que implica adquirir estos productos en el mercado ilegal.
Explicó que la tirzepatida requiere una estricta cadena de frío para conservar sus propiedades y que, al ser transportada de manera clandestina, no existen garantías sobre su correcta conservación, lo que podría volver el medicamento ineficaz o incluso representar un riesgo para la salud de quienes lo consuman.
En ese sentido, instó a la ciudadanía a adquirir este tipo de medicamentos únicamente a través de farmacias habilitadas y bajo supervisión médica.
Las investigaciones continúan con el objetivo de identificar a todos los integrantes de la organización y determinar la ruta utilizada para el traslado de los medicamentos robados hacia el Brasil.




















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