Paolo Doldán, CEO De Itaú Invest y Camilo García, CEO de Itaú Asset Management, durante el programa de Economía A 1000, resaltaron que el mercado de valores paraguayo continúa ganando terreno y mantiene un crecimiento sostenido a tasas de dos dígitos. Sin embargo, su tamaño aún está lejos del nivel alcanzado por otras economías de la región, lo que evidencia un amplio potencial de expansión.
Doldán explicó que, pese al avance registrado por la bolsa local en los últimos cinco años, su peso dentro de la economía sigue siendo reducido. Actualmente, el mercado de valores representa entre el 15% y el 20% del Producto Interno Bruto (PIB), muy por debajo de países latinoamericanos donde el volumen negociado supera el 80%, el 90% e incluso el 100% del PIB.
A su criterio, este escenario refleja que Paraguay aún atraviesa una etapa de desarrollo, pero con un importante margen para consolidar al mercado bursátil como una fuente de financiamiento para las empresas y una alternativa de inversión para personas e instituciones.
En ese contexto, el ejecutivo remarcó que la confianza es el principal activo de la industria financiera y destacó la necesidad de contar con reglas claras y estables.
«Administramos el dinero de terceros, el activo más importante de las personas. Es clave que las reglas de juego estén claras y las respetemos a rajatabla para mantener la confianza construida», afirmó Doldán.
Por su parte, García puso el foco en el crecimiento de los fondos mutuos, a los que definió como la principal puerta de entrada para quienes buscan iniciarse en el mundo de las inversiones. Explicó que, a diferencia de los mercados desarrollados donde la compra directa de acciones es más habitual, en Sudamérica estos instrumentos permiten acceder al mercado con una mayor diversificación del riesgo.
El CEO de Itaú Asset Management indicó que la industria de fondos mutuos administra actualmente más de USD 2.000 millones y que solo durante el primer semestre registró un crecimiento cercano al 20%. No obstante, reconoció que su participación dentro del ahorro nacional y del PIB todavía es baja frente a mercados como Chile, Colombia o Uruguay.
Lejos de interpretar esa diferencia como una debilidad, García sostuvo que representa una oportunidad para el desarrollo del sector. En ese sentido, señaló que mantener el ritmo de expansión requerirá no solo de un marco regulatorio que acompañe la evolución del mercado, sino también de mayores estándares de autorregulación, profesionalización de los actores y una gestión cada vez más rigurosa de los riesgos.
«Es bien importante que la regulación acompañe como lo está ya haciendo, y que también haya una autorregulación: que los agentes se profesionalicen, que sean conscientes de toda esa responsabilidad que está recayendo dentro de los administradores, donde es plata de la gente del común, y eso implica una profesionalización, un buen desarrollo por parte de la gente y de las entidades donde implementen mayores controles de riesgo y demás», sentenció Camilo García.

























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